Retrato del opositor ruso, Alexei Navalni, en una manifestación en Polonia con motivo del segundo aniversario de su muerte. - Europa Press/Contacto/Beata Zawrzel
MADRID 16 Feb. (EUROPA PRESS) -
Las autoridades de Rusia han rechazado este lunes "categóricamente" las acusaciones de varios países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Reino Unido, de que asesinó al líder opositor Alexei Navalni con un agente nervioso.
En rueda de prensa desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha señalado el rechazo de Rusia ante estas graves acusaciones. "Es muy negativo. Naturalmente, no aceptamos tales acusaciones; no las compartimos", ha indicado.
"Las consideramos parciales e infundadas. Y, de hecho, las rechazamos rotundamente", ha afirmado el portavoz presidencial en declaraciones recogidas por la agencia Interfax.
Los gobiernos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Países Bajos señalaron el pasado sábado al Gobierno ruso por el asesinato de Navalni, del que se cumplen este lunes dos años. En concreto, acusaron a Moscú de un ataque con una potente neurotoxina originaria de una rana dardo de Ecuador que supuestamente habría empleado contra Navalni, que se encontraba cumpliendo una pena de cerca de 30 años de cárcel en el momento de su muerte.
"Esta es la conclusión de nuestros gobiernos, que se basa en los análisis de muestras de Alexei Navalni. Estos análisis han confirmado de forma concluyente la presencia de epibatidina", en referencia a la toxina, han apuntado los ministros de Asuntos Exteriores de estos cinco gobiernos en un comunicado oficial.
La epibatidina es una toxina considerada arma química conforme a la legislación internacional, destacan los cinco gobiernos, que recuerdan que "no se encuentra de forma natural en Rusia". Moscú, recuerdan, afirmó que Navalni murió por causas naturales, "pero dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas de los que se informó, el envenenamiento es la causa de su muerte con una alta probabilidad".
Tras su muerte, tanto los gobiernos europeos como las instituciones comunitarias denunciaron el trato vejatorio al que fue sometido durante su estancia en la colonia penal de Siberia, donde falleció el 16 de febrero de 2024, señalando la responsabilidad de Moscú en el trágico desenlace.