Save the Children alerta de un aumento del trabajo infantil en Afganistán tras cuatro años de sequía

La ONG lamenta que "esta catástrofe climática" está "destruyendo silenciosamente la vida de la infancia"

Archivo - Fotografía de archivo de una presa afectada por la sequía en Kandahar, en Afganistán
Archivo - Fotografía de archivo de una presa afectada por la sequía en Kandahar, en Afganistán - Europa Press/Contacto/Sanaullah Seiam - Archivo
Europa Press Internacional
Publicado: miércoles, 25 marzo 2026 14:07

MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

La organización no gubernamental Save the Children ha alertado este miércoles de que los cuatro años consecutivos de sequía en el norte de Afganistán han provocado un aumento del trabajo infantil en el país centroasiático, con solo uno de cada cinco niños asistiendo a las escuelas y casi dos tercios de las familias confirmando que sus hijos tienen que acudir a trabajar.

"La sequía está destruyendo silenciosamente la vida de la infancia. Las consecuencias de cuatro años de una grave escasez de agua son evidentes: los niños pasan hambre, trabajan y no asisten a la escuela", ha lamentado el director de la ONG en Afganistán, Bujar Hoxha.

"Las tierras que antes cultivaban están resecas. Los medios de subsistencia han quedado diezmados. Los niños no deberían pagar el precio de esta catástrofe climática", ha argüido, antes de subrayar que "Afganistán se enfrenta a una confluencia de crisis en un momento en que la financiación se ha reducido drásticamente y las necesidades son inmensas".

En este sentido, ha destacado que "casi cuatro millones de niños sufren desnutrición aguda, más de cinco millones de personas han regresado de Pakistán e Irán, el país aún se recupera de los efectos de los devastadores terremotos del año pasado, y el aumento de los precios de los alimentos amenaza con agravar el hambre".

"Los donantes deben aumentar urgentemente la financiación flexible para evitar que más niños se vean obligados a pasar hambre, trabajar y abandonar la escuela", ha argumentado.

Una investigación realizada en septiembre de 2025 en las provincias afectadas por la sequía de Balj, Jauzján, Sar-e-Pul y Faryab reveló que la pérdida de medios de subsistencia, la escasez de alimentos y el desplazamiento estaban empujando a los niños a trabajar, un contexto en el que el 61% de los encuestados afirmó que el trabajo infantil había aumentado desde 2024.

Así, la organización ha explicado que las dificultades económicas (45%) y la necesidad de que los niños trabajen para mantener a sus familias (42%) son las principales razones por las que el 79% de ellos no asistían a la escuela, en una situación en la que la sequía ha provocado la pérdida de casi el 80% de las cosechas de trigo de secano en varias provincias.

La ONG ha revelado que aproximadamente el 85% de las familias encuestadas en 535 hogares han apuntado a una disminución significativa o moderada en la disponibilidad de agua en septiembre de 2025 en comparación con el año anterior, mientras que cerca de la mitad de los niños en estas provincias no tienen acceso diario a agua potable.

A ello se suma que el aumento del precio de los alimentos ejerce una mayor presión sobre las familias, con precios que suben debido a la suspensión de las exportaciones iraníes, que representan el 30% de las importaciones afganas, y la interrupción del comercio con Pakistán a causa del conflicto.

La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés) señala que cerca de nueve millones de niños, uno de cada tres, padecen hambre severa, mientras que 3,7 millones de menores de cinco años sufren desnutrición aguda.

En esta línea, dos tercios de los encuestados han relatado que sus hijos sufren signos visibles de retraso en el crecimiento, incluidos delgadez, mientras que algo más de la mitad de las embarazadas o lactantes han dicho que comían menos de lo habitual. "No podemos permitirnos una mejor nutrición. Lo único que toma es leche, y mi leche no es suficiente porque no tengo suficiente comida", dice Belqis, de 30 años y madre de seis hijos.

"La sequía ha afectado gravemente nuestras vidas. Antes podíamos cultivar y producir la mayor parte de nuestros alimentos. Ahora tenemos que comprarlo todo, incluso el trigo, en el mercado. Antes incluso teníamos nuestros propios melones y sandías", ha manifestado Belqis, quien reside en el norte de Afganistán, en una zona afectada por la sequía.

De esta forma, Zarin, enfermera de nutrición que trabaja en una clínica de Save the Children, ha explicado que "los niños de esta aldea carecen de una alimentación adecuada y la mayoría no se llenan el estómago". "Están delgados y su crecimiento es inferior al normal debido a la sequía, la falta de agua potable y la pobreza", ha zanjado.

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