Publicado 25/01/2022 13:51

Sudán del Sur, Siria y Somalia, a la cola en el Índice de Percepción de la Corrupción

Archivo - Manifestación contra el Gobierno de Siria en Idlib.
Archivo - Manifestación contra el Gobierno de Siria en Idlib. - Anas Alkharboutli/dpa - Archivo

La clasificación de Transparencia Internacional ubica a Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda a la cabeza

Los índices de corrupción siguen "estancados" en el mundo y el 86 por ciento de los países han progresado "poco o nada" en una década

MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

Sudán del Sur, Siria y Somalia figuran a la cola del Índice de Percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional, que ubica a Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda a la cabeza.

La clasificación, publicada este martes, ordena 180 países y territorios por su nivel de percepción de la corrupción en una escala que va desde el cero, que significa altamente corrupto, hasta el cien.

Sudán del Sur es el país que obtiene la peor cifra, once puntos, mientras que Siria y Somalia empatan con 13. La otra cara de la moneda la representan Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda, con 88 puntos cada uno.

Además, según Transparencia Internacional, un total de 27 países, entre los que figuran Chipre --53 puntos--, Líbano --24-- y Honduras --23-- muestra niveles "históricamente bajos" en la edición de 2021.

En general, el índice muestra que los índices de percepción de la corrupción permanecen "estancados" en todo el mundo, con el 86 por ciento de los países progresando "poco o nada" en la última década. El promedio mundial de la clasificación se mantiene sin cambios en 43 puntos por décimo año consecutivo y dos tercios de los países incluidos obtienen una puntuación inferior a 50.

Transparencia Internacional ha remarcado que los países que "violan los derechos civiles de forma consistente" puntúan más bajo en la clasificación. "La complacencia en la lucha contra la corrupción exacerba los abusos a los Derechos Humanos y socava la democracia en una espiral viciosa", ha indicado el organismo, que ha insistido en que si estos derechos y libertades están erosionados y la democracia en bajos niveles aparece el autoritarismo, que contribuye a que los niveles de corrupción sean "mayores".

La organización ha incidido en que con los esfuerzos para luchar contra la corrupción "estancados" y "deteriorados", los Derechos Humanos y la democracia están en peligro y esta circunstancia "no es una coincidencia". Asimismo, ha advertido de que el uso continuado de la pandemia de COVID-19 para erosionar los Derechos Humanos y la Democracia puede conllevar niveles más bajos en este campo en todo el mundo en el futuro.

De los 23 países cuya puntuación ha disminuido significativamente desde 2021, 19 también han descendido en la clasificación de derechos. Además, de los 331 casos registrados de defensores de los Derechos Humanos asesinados en 2020, según datos de Transparencia Internacional, el 98 por ciento tuvo lugar en países con una puntuación en el Índice de Percepción de la Corrupción inferior a 45.

Transparencia Internacional ha señalado que Filipinas continúa descendiendo en la escala --actualmente con una puntuación de 33-- desde 2014, mientras el presidente, Rodrigo Duterte, ha atacado la libertad de reunión y expresión desde que fue elegido en 2016.

En cuanto a Venezuela, el organismo ha resaltado que el Gobierno del presidente, Nicolás Maduro, ha reprimido las voces políticas disidentes y a los periodistas y ha indicado que el país caribeño ha descendido de forma significativa en el índice en los últimos diez años. En esta edición ha logrado su peor puntuación, 14.

Malí se enfrenta a varias crisis --política, institucional y de seguridad-- y ha experimentado diez golpes de Estado en la última década. Su posición en el índice ha caído hasta los 29 puntos, mientras que también baja su puntuación en referencia a las libertades civiles en el marco de un conflicto armado en curso que socava las funciones estatales, "generando un círculo vicioso de corrupción y abusos a los Derechos Humanos".

TAMBIÉN EN PAÍSES DEMOCRÁTICOS

Transparencia Internacional también ha indicado que incluso entre las democracias la última década también ha supuesto un reto para los esfuerzos contra la corrupción y la protección de los Derechos Humanos. Por ejemplo, la puntuación de Polonia en referencia a sus libertades civiles ha caído hasta 56 mientras el Gobierno arremete contra los activistas mediante leyes y "severos límites" impuestos a la libertad de prensa.

"Los Derechos Humanos no son simplemente algo bueno en la lucha contra la corrupción", ha recordado la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira, que ha lamentado que los enfoques autoritarios "destruyen" los controles y equilibrios "independientes" y hacen que los esfuerzos anticorrupción "dependan de los caprichos de una élite".

El director ejecutivo de Transparencia Internacional, Daniel Eriksson, se ha expresado en la misma línea y ha indicado que "en contextos autoritarios donde el control sobre el Gobierno, las empresas y los medios de comunicación están en manos de unos pocos, los movimientos sociales siguen siendo el último control del poder".

"Es el poder que tienen los maestros, los comerciantes, los estudiantes y la gente común de todos los ámbitos de la vida lo que finalmente lleve a la rendición de cuentas", ha agregado.

Así, Transparencia Internacional ha hecho un llamamiento a los gobiernos de todo el mundo para actuar contra la corrupción y comprometerse con la defensa de los Derechos Humanos, mientras que han pedido a la ciudadanía global "unirse" para pedir cambios en este sentido.