9 de abril de 2020
 
Publicado 06/02/2020 12:46:11 +01:00CET

Tres de cada cuatro de los 6.000 muertos por sarampión en RDC en el último año son niños, según MSF

Un niño recibe tratamiento contra el sarampión en RDC
Un niño recibe tratamiento contra el sarampión en RDC - SOLEN MOURLON/MSF - Archivo

MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

El brote de sarampión al que se enfrenta República Democrática del Congo (RDC), el mayor activo en el mundo en la actualidad, dejó más de 6.000 muertos durante 2019 de los que tres de cada cuatro fueron niños, según Médicos Sin Fronteras (MSF).

El que es ya el peor brote registrado por el país africano en los últimos diez años registró más de 310.000 casos en el último año, con una letalidad en torno al 2 por ciento, el doble que la registrada en epidemias anteriores. Además, afecta ya en mayor o menor medida a las 26 provincias del país.

En 2019, MSF trató a más de 50.000 pacientes (uno de cada seis afectados) y vacunó a 816.000 niños. Además, a finales de año abrió un laboratorio en Lumbubashi (sureste), que sirve para garantizar un diagnóstico más rápido y efectivo de la enfermedad.

Uno de los puntos más críticos de la epidemia es la provincia de Kongo Central. Aquí, la ONG está trabajando en las cuatro zonas de salud donde se está registrando el mayor número de casos de sarampión. En concreto, según explica MSF en un comunicado, está prestando atención médica para casos complicados en centros de tratamiento dedicados y apoyando a los centros de salud locales en el tratamiento de los casos menos complicados.

Igualmente, su equipo trabaja en la vigilancia epidemiológica y facilita el traslado de pacientes desde los centros de salud hasta centros de atención médica especializados.

Según explica el coordinador de MSF en esta provincia, Roland Fourcaud, "los niños que llegan cuando comienzan a mostrar los primeros síntomas pueden recibir tratamiento ambulatorio" y por tanto, tras recibir la medicación necesaria y el seguimiento médico por parte de la ONG, "pueden irse a casa".

En cambio, añade, "con los casos más avanzados, y con aquellos que tienen complicaciones, como es el caso de los niños con malaria o desnutrición, puede haber problemas respiratorios y deben ser hospitalizados de inmediato".

El difícil acceso a algunas zonas remotas e inseguras supone un desafío para los equipos de MSF. "Hace unos días recibimos a una madre que venía con sus dos hijos enfermos desde un pueblo que está a 20 kilómetros de distancia", señala Fourcaud.

"Los dos niños habían estado hospitalizados durante 10 días en dos centros de salud cerca de su casa, pero el tratamiento que les dieron allí no funcionó", añade el responsable de la ONG. "Cuando empezaron a empeorar, los trajeron aquí. Ambos tenían sepsis. Lamentablemente, perdimos a uno de ellos, pero al otro pequeño lo hemos podido salvar", remacha.