Publicado 17/12/2020 18:02CET

Turquía dice que no dará marcha atrás en su compra del sistema S-400 a Rusia pese a las sanciones de EEUU

El ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu
El ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu - Alessandro Di Meo/LaPresse via Z / DPA - Archivo

MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Turquía ha asegurado este jueves que no dará marcha atrás en su decisión de comprar a Rusia el sistema de defensa antiaéreo S-400 a pesar de las sanciones de Estados Unidos y ha reiterado que responderá a Washington con reciprocidad, sin dar más detalles al respecto.

Las sanciones, anunciadas el lunes, afectan a la Presidencia de Industrias de Defensa (SSB) e incluyen "una prohibición de todas las licencias y autorizaciones de exportación a la empresa y la congelación de los bienes y la restricción del visado de Ismail Demir, presidente de la SSB, y de otros oficiales.

Así, el ministro de Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, ha recalcado que el acuerdo para la compra del sistema S-400 "es previo" a la Ley para Contrarrestar a Adversarios a Través de Sanciones (CAATSA), fundamento para la imposición de estas sanciones, según indicó el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

"El acuerdo del S-400 fue logrado antes de la CAATSA, por lo que esta ley no es aplicable a Turquía. No nos retiraremos (del mismo)", ha dicho. "Si fuéramos a dar marcha atrás, ya hubiera pasado", ha agregado, en una entrevista concedida a la cadena de televisión turca 24TV.

"Ahora estamos analizando en detalle el impacto de estas sanciones (...) y daremos pasos en relación con esto", ha manifestado, antes de incidir en que "no es importante si las sanciones son blandas o duras, en cualquier caso son erróneas", tal y como ha recogido el diario 'Hurriyet'.

Cavusoglu ha defendido que la decisión de Washington "no va en línea con el Derecho Internacional y la diplomacia" y ha manifestado que "es una decisión equivocada desde el punto de vista legal", al tiempo que ha recalcado que Estados Unidos debió intentar resolver la disputa a través de una cooperación con Ankara y la OTAN.

Pompeo dijo el lunes que las sanciones fueron impuestas debido a que, "a pesar de las advertencias" de Washington, "Turquía ha procedido a la compra y a realizar pruebas con el sistema S-400 de Rusia" e hizo hincapié en que el mismo "pone en peligro la seguridad de la tecnología y el personal militar estadounidense".

En esta misma línea el secretario de Estado estadounidense criticó que esta compra por parte de las autoridades turcas "entregó fondos sustanciales al sector de defensa ruso, así como acceso a Rusia a la industria de Fuerzas Armadas y defensa de Turquía".

Pompeo recordó que la compra de este sistema ya provocó en 2019 que Turquía fuera suspendida del programa del F-35 desarrollado por la OTAN argumentando que no puede coexistir con una plataforma rusa de recopilación de información de Inteligencia dado que sería utilizada para aprender sobre sus capacidades avanzadas.

En respuesta, el Ministerio de Exteriores turco condenó en un comunicado la decisión de Washington de imponer "sanciones unilaterales" y arguyó que "las afirmaciones de Estados Unidos de que el S-400 creará una debilidad en los sistemas de la OTAN carece de base técnica".

Así, manifestó que Ankara "ha ofrecido a la OTAN que participe en el establecimiento de un grupo de trabajo técnico" para abordar la situación "de forma objetiva, realista y sin sesgo político" e "invitó" a Estados Unidos a "rectificar este grave error lo antes posible".

Las autoridades turcas compraron el sistema antiaéreo S-400 el año pasado y el 17 de octubre llevaron a cabo su primera prueba con los misiles tierra-aire de este sistema. El S-400 es considerado uno de los mejores sistemas defensivos de su tipo con capacidad para disparar a objetivos aéreos a 400 kilómetros de distancia.

Estados Unidos y Turquía han protagonizado varios encontronazos en los últimos años, en parte por la detención de varios estadounidenses en el país y la negativa de Washington de detener y extraditar al clérigo Fetulá Gulen, que vive en Pensilvania y al que acusa del intento de golpe de Estado de 2016.

Asimismo, Washington se ha mostrado crítico con las actividades de exploración de Turquía en el Mediterráneo oriental, que han provocado tensiones con Grecia, que ha recibido el apoyo de la Unión Europea (UE).

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