RI-KWANGBA 13 Nov. (EUROPA PRESS) -
El líder y fundador del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), Joseph Kony, aseguró ayer al coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU, Jan Egeland, que su organización no tiene niños soldado en sus filas y que éstas sólo están formadas por "combatientes", según informó hoy la agencia de noticias de Naciones Unidas, IRIN.
"No hay ningún niño en nuestro movimiento, sólo hay combatientes", aseguró Kony durante un breve encuentro con Egeland cerca de la frontera entre Sudán y la República Democrática del Congo (RDC).
El LRA ha sido acusado en multitud de ocasiones del secuestro de miles de niños para forzarlos a luchar en sus filas o a servir como esclavas sexuales de los comandantes, en el caso de las niñas, en los 20 años que dura ya el conflicto entre esta milicia y el Gobierno de Uganda.
Egeland se reunió ayer con Kony en Ri-Kwangba, un emplazamiento neutral de 500 metros, al norte de la frontera con la RDC, donde los rebeldes se están concentrando en cumplimiento del alto el fuego acordado con el Gobierno ugandés en Juba, capital de la región de Sur de Sudán.
El líder rebelde se retrasó dos horas, pero finalmente ambos se encontraron en una tienda de campaña con bandera verde de la ONU, rodeada por 100 hombres del LRA. Jan Egeland, citado por IRIN, declaró que durante su reunión había preguntado a Kony "qué podría decirles a las madres que tanto han llorado y suplicado para ver a sus hijos secuestrados".
"Pienso que fue una reunión importante porque ha sido la primera vez que hemos sido capaces de convencer al máximo dirigente del LRA sobre cuestiones humanitarias, como la necesidad de que haya un verdadero cese de las hostilidades y el regreso de los secuestrados", prosiguió.
Egeland ha sido el primer alto cargo de la ONU en reunirse con Kony, quien se declara a sí mismo un profeta cristiano y cuyas apariciones públicas son escasas por miedo a su detención y extradición a La Haya. En este sentido, Egeland ya advirtió con anterioridad de que no estaba dispuesto a debatir sobre las órdenes de arresto contra los dirigentes del LRA emitidas por el Tribunal Penal Internacional (TPI).
Según los rebeldes, estas órdenes amenazan el frágil acuerdo de paz con Uganda. El LRA ha sido acusado de asesinatos, torturas y mutilaciones, además de abusos sexuales y secuestros de niños soldado, cometidos durante dos décadas de conflicto, en el que además se han visto desplazadas dos millones de personas.