ROMA 14 Dic. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) -
La Iglesia católica publicó hoy un documento en el que defiende su "derecho y "deber" a llevar a cabo la "misión evangelizadora" para que el mensaje de Jesucristo llegue a "a cada época de la historia, a cada lugar de la tierra, a cada ámbito de la sociedad" y a "cada persona".
Se trata de la 'Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización' que ha sido elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y cuyo objetivo es "aclarar algunos aspectos" de la relación entre el mandato misionero de Dios y "el respeto a la conciencia y a la libertad religiosa".
El texto, que consta de 19 páginas, destaca que la evangelización forma parte integrante de la misión que Cristo confió a la Iglesia cuando dijo a los apóstoles "id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creación".
La principal motivación de este documento es la existencia de una "confusión creciente" que lleva a algunas personas a pensar que "todo intento de convencer a otros en cuestiones religiosas es limitar la libertad" o que "no se debería anunciar a Cristo a quienes no lo conocen, ni favorecer la adhesión a la Iglesia".
"Hoy en día, cada vez más frecuentemente, se pregunta acerca de la legitimidad de proponer a los demás lo que se considera verdadero en sí, para que puedan adherirse a ello", lo que "a menudo se considera como un atentado a la libertad del prójimo", señala.
El documento define esta postura como una "expresión del relativismo" que "no reconoce nada como definitivo" y ofrece una visión de la libertad humana "desvinculada de su inseparable referencia a la verdad".
"En las diferentes formas de agnosticismo y relativismo presentes en el pensamiento contemporáneo, la legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas", explica.
El documento, en cambio, considera que "estimular honestamente la inteligencia y la libertad de una persona hacia el encuentro con Cristo y su Evangelio no es una intromisión indebida, sino un ofrecimiento legítimo y un servicio que puede hacer más profunda la relación entre los hombres".
La evangelización implica un "diálogo sincero" y debe realizarse respetando la libertad de las personas, por lo que "la Iglesia prohíbe severamente que a nadie se obligue, o se induzca o se atraiga por medios indiscretos a abrazar la fe", lo mismo que "vindica enérgicamente el derecho a que nadie sea apartado de ella con vejaciones inicuas".
Con todo, el documento insiste en que "la incorporación de nuevos miembros a la Iglesia no es la extensión de un grupo de poder sino la entrada en la amistad de Cristo", que "invita a todos los hombres a la conversión y a la fe".
CONVERSIÓN DE CRISTIANOS NO CATÓLICOS NO ES PROSELITISMO.
Antes de concluir, el documento hace referencia a la cuestión del ecumenismo y a la relación con las demás confesiones cristianas, con las que se requiere de los católicos "un verdadero respeto por sus tradiciones y riquezas espirituales".
Sin embargo, recuerda que "si un cristiano no católico, por razones de conciencia y convencido de la verdad católica, pide entrar en la plena comunión con la Iglesia Católica, esto ha de ser respetado como obra del Espíritu Santo y como expresión de la libertad de conciencia y religión", especificando que "en tal caso no se trata de proselitismo, en el sentido negativo atribuido a este término".