ROMA 15 Sep. (de la corresponsal de EUROPA PRESS C. Giles) -
El nuevo secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, que sustituye al cardenal Angelo Sodano, prometió hoy que trabajará por la convivencia pacífica entre los pueblos, durante su discurso en el acto de toma de posesión de su cargo celebrado en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo ante el Papa Benedicto XVI.
"La comunión profunda que nos une en el deber que compartimos al servicio de la Iglesia y por tanto de la dignidad humana y de la convivencia pacífica entre los pueblos, tendrán que traducirse en una colaboración leal y fiel, reforzada por muchos de nosotros por el espíritu sacerdotal y por la caridad pastoral que debe animarnos siempre en nuestras actividades", señaló Bertone.
El cardenal Bertone, de 72 años, hasta ahora arzobispo de Génova (Italia), había sido nombrado el pasado 22 de junio, cuando Benedicto XVI comunicó que había aceptado la petición de dimisión de Sodano, de 79 años, al haber superado la edad de jubilación eclesial, de 75 años, pero le pidió que se mantuviese en su cargo hasta el 15 de septiembre.
El nuevo secretario de Estado comentó que es consciente de "la gran responsabilidad" de su nuevo cargo, "así como de la importancia y de la complejidad de las cuestiones que tendré que afrontar cotidianamente".
El cardenal Sodano, que el 1 de diciembre de 1990 fue nombrado por Juan Pablo II secretario de Estado en sustitución del cardenal Agostino Casaroli, agradeció a todos los colaboradores que han trabajado con él en estas años. "Todos juntos, hemos podido realizar un trabajo en equipo, con un gran sentido eclesial que nos ha unido en el servicio, primero alrededor del venerado Juan Pablo II y ahora junto a usted", agregó, en referencia a Benedicto XVI.
Por su parte, el Papa leyó una carta dirigida al cardenal Angelo Sodano con motivo de su despedida y en la que le agradeció "la fidelidad, la competencia iluminada, la dedicación y el amor con que ha trabajado por el bien de la Iglesia, al lado de los diversos sucesores del apóstol Pedro".
"En mis primeros meses de pontificado --afirmó el Santo Padre-- también yo he podido apreciar personalmente las dotes de su ánimo de pastor, la dedicación con que ha seguido la tarea cotidiana de la Secretaría de Estado y de las representaciones pontificias en los diversos países del mundo" y "la atención demostrada a todo el personal".