Actualizado 03/05/2007 19:09 CET

Vaticano.- El Vaticano hace un llamamiento a la calma tras los ataques verbales contra el Papa el 1 de mayo

ROMA, 3 May. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) -

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi, pidió hoy no transformar "en una tragedia" los ataques verbales que el presentador Diego Rivera dirigió contra el Papa y la Iglesia durante el concierto de rock que tuvo lugar en Roma el pasado 1 de mayo para conmemorar el día de los trabajadores, evento que convocan cada año los sindicatos italianos.

En declaraciones a la cadena de televisión italiana Rai, Lombardi consideró que "es oportuno" que "lo que fue una evidente estupidez" no se convierta en "ocasión para encender de nuevo conflictos desmesurados".

Lombardi se unió así a los llamamientos a la calma proclamados por el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, y el cardenal Tarcisio Bertone. "Es deseable que todos nos esforcemos para disolver las tensiones y recrear las condiciones para un diálogo sereno en nuestra sociedad", manifestó Lombardi.

Este posicionamiento del jefe de la oficina de prensa de la Santa Sede llega después de que 'L'Osservatore Romano' -el diario oficial del Vaticano-- publicara ayer un editorial en el que calificaba la actuación de Rivera como "vil" y "terrorista".

Sin utilizar términos tan duros, Lombardi no dudó en considerar que "los comentarios irrespetuosos hacia el Papa" fueron "evidentemente un acto irresponsable". "Es justo afirmarlo" y "los dirigentes sindicales han hecho bien disociándose", agregó.

En sus intervenciones del 1 de mayo, Rivera ridiculizó al Papa y a la Iglesia, señalando que no es de extrañar que el Romano Pontífice no crea en el evolucionismo, dado que "la Iglesia no ha evolucionado jamás", entre otros comentarios sarcásticos.

Este nuevo episodio de enfrentamiento verbal contra la Iglesia por parte de algunos sectores de la sociedad se enmarca en la retahíla de amenazas de muerte que ha recibido el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y arzobispo de Génova, Angelo Bagnasco, desde principios de abril, la última de las cuales fue una bala con una fotografía de la cara del purpurado y una esvástica pintada encima.