PARÍS, 28 Jun. (EUROPA PRESS/Javier Gómez Muñoz) -
El primer ministro francés, Dominique de Villepin, se descartó hoy como posible candidato para las próximas elecciones a presidente de la República, al asegurar que no cuenta con "ambiciones presidenciales". Villepin dijo que "se consagrará por entero a la tarea gubernamental" y llevará la legislatura a su fin, en la primavera de 2007, como adelantó el presidente Jacques Chirac a principios de semana.
Villepin abrió la puerta a la aceptación de la candidatura del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, como líder del centroderecha, a pesar de las rivalidades que han existido entre ambos. El jefe del Gobierno aclaró que acepta la posible candidatura presidencial de uno de sus ministros "si esto puede ser la llave de la victoria para nuestra mayoría".
Ante la hipótesis de que Chirac se volviese a presentar, algo que no descartó el jefe del Estado en su intervención televisiva del lunes, Villepin dijo que "respetaría la elección" y que esta decisión compete sólo al presidente.
Sobre al descontento de la población con su gestión como primer ministro, Villepin explicó que se trata del "precio a pagar por el trabajo gubernamental" necesario, y a veces impopular, para sacar a Francia de la crisis. "Es un trabajo difícil y todos vemos que no permite ganar puntos, al menos en los sondeos", razonó el dirigente, "pero mi responsabilidad es responder a las preocupaciones de los franceses".
En cuanto a las cifras del desempleo, Villepin se mostró optimista y anunció "una buena noticia" en los próximos días. El primer ministro declaró, en una de sus ruedas de prensa mensuales, que Francia cerrará 2006 por debajo de la barrera psicológica del nueve por ciento de paro. También expresó que Francia saldrá del paro masivo cuando consiga reducir el desempleo por debajo del siete por ciento.
Por otra parte, Villepin prometió que "antes del final de 2006" habrá una decisión sobre la posibilidad de prohibir fumar en los lugares públicos y en los bares y restaurantes. Sarkozy se mostró ayer favorable a esta prohibición, aunque con una moratoria para los bares que, a la vez, son estancos, algo habitual en el país galo.