Yemen, una tregua insuficiente para un país con unas necesidades enormes

Actualizado 20/05/2015 11:25:39 CET
Yemen
Foto: REUTERS

La falta de combustible dificulta el acceso a agua, alimentos y atención sanitaria a la población

   MADRID, 20 May. (EDIZIONES) -

   La tregua de cinco días de la pasada semana en Yemen no ha sido suficiente para poder aliviar las enormes necesidades que había en el país debido al conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los milicianos chiíes huthis apoyados por fuerzas leales al expresidente Alí Abdulá Salé y que los bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí ha agravado.

   "Las necesidades en Yemen eran muy grandes y siguen siéndolo", ha explicado a Europa Press la responsable de la unidad de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF), Teresa Sancristóval. Según ha explicado, el hecho de que solo hubiera una pista de aterrizaje operativa en Saná, entre otras cosas, ha impedido hacer llegar más cantidad de ayuda.

   La que ha conseguido llegar servirá para "avanzar una o dos semanas" respecto a las necesidades que tenían los yemeníes quienes, ha lamentado, viven bajo un "embargo" de facto como consecuencia de los bombardeos de la coalición que lidera Arabia Saudí y que, entre otras cosas, han provocado una gran falta de combustible en el país.

   Durante la tregua, ha indicado, han llegado hasta Yemen dos barcos con combustible lo que aliviará un poco la situación pero "estamos hablando de cantidades ínfimas para las necesidades que tiene un país como Yemen".

   En opinión de Sancristóval, uno de los principales problemas es la falta de personal humanitario. En el caso de MSF, ha aprovechado la tregua precisamente para enviar equipos. Según ha indicado, son pocas las organizaciones humanitarias presentes en el país principalmente por motivos de seguridad y también por las "dificultades que plantea el bloqueo de facto" porque no hay vuelos ni barcos para entrar.

   No obstante, ha considerado que "se puede trabajar en Yemen, con muchas restricciones, con muchas limitaciones". Según Sancristoval, que ha estado precisamente hace poco en Yemen trabajando con MSF, "no es fácil" trabajar en el país, donde ha habido ataques contra instalaciones sanitarias, pero "se puede se negociar el espacio humanitario" para poder ayudar a los yemeníes.

   MSF gestiona el hospital de Al Salam en la ciudad de Khamer, en la provincia de Amran de Yemen, al norte de la capital, Saná. La instalación es uno de los dos hospitales de toda la provincia, y normalmente recibe a pacientes de zonas remotas y valles del norte de Amran. Sin embargo, con las carencias actuales de combustible a la gente le cuesta más moverse, y muchos pacientes llegan al hospital tarde o sencillamente no llegan. La escasez de combustible también está teniendo un impacto en la disponibilidad de agua potable.

   Khamer también ha sido testigo recientemente de una afluencia de desplazados internos, en particular los que escapan de los ataques aéreos en Saada, y algunas casas hospedan a numerosas familias de desplazados internos, mientras que otros encuentran refugio en las escuelas.

ABDULLA HUSAIN SHARA, DE SAADA

   Hace aproximadamente un mes me fui de Saada con mi familia. Los ataques aéreos golpearon lugares que estaban tan solo a unos 20 o 30 metros de nuestra casa. Cuando salimos de Saada solo llevábamos nuestra ropa y algunas cosas importantes. Vinimos aquí sin muebles. Hubo algunas buenas personas que nos dieron colchones y mantas. Khamer es una ciudad tranquila, pero vivimos en condiciones difíciles. Somos cinco familias que viven en la misma casa. Cada familia vive en una habitación. El agua es muy cara porque los camiones de agua no se mueven debido a la escasez de combustible.

   Solía ganarme la vida trabajando en una moto, pero sin combustible no podía mover mi fuente de ingresos de Saada a Khamer. Quiero volver a mi casa en Saada, pero no puedo porque aún hay ataques aéreos y es mi responsabilidad mantener a mi familia en un lugar seguro.

SAMEER YAHYA, DE SAADA

   Mi hermano iba en moto cuando hubo un ataque aéreo sobre el mercado de Saada. Resultó herido por la metralla, pero sobrevivió. Después de fuertes ataques aéreos a pocos metros de mi casa, decidí dejar Saada para salvar a mi familia. Ahora llevo en Khamer casi un mes.

   En 2008 yo registraba a los desplazados internos en Saada. Ahora yo mismo soy un desplazado interno aquí en Khamer. La vida de un desplazado interno no es fácil, especialmente cuando el lugar al que escapas no tiene servicios básicos como agua y saneamiento.

MUJALI AL HUJERI, MÉDICO ASISTENTE, HOSPITAL DE AL SALAM

   El miedo puede hacer que la gente acepte vivir en condiciones que no aceptarían en su vida normal. Había muchas casas de la ciudad que estaban desocupadas, ya que no tenían servicios básicos. Sin embargo, ahora todas las casas de Khamer están ocupadas por los desplazados internos. Muchas de estas casas no tienen sistemas de electricidad, saneamiento ni agua. Y algunas familias, que no podían encontrar casa, comparten la casa con otros. Algunas casas se comparten entre cuatro o cinco familias de desplazados internos, ya que no hay más espacio, y los desplazados internos recién llegados se quedan en las escuelas.

AMEERA YAHYA, SUPERVISORA DE MATRONAS

   Hemos recibido principalmente a mujeres de la ciudad de Khamer o lugares cercanos. Los embarazos más complicados que solíamos recibir eran de distritos lejanos donde las mujeres no gozan de buena salud debido a la mala nutrición. No recibimos muchos de estos casos hoy en día, ya que no pueden pagar los altos precios de los transportes.

   Estas mujeres y sus familias son los más pobres de la zona. Y lo que es más importante, no tienen otros centros de salud a su alrededor. Muchas mujeres dan a luz en casa con asistentes no cualificados, lo cual supone un peligro si tienen complicaciones o si necesitan una cesárea. Algunas de las mujeres que consiguen llegar al hospital llegan muy tarde y pierden a los bebés.

   Ameera sujeta a una niña de un día de edad que nació en el hospital el 6 de mayo. El bebé se encuentra en buen estado de salud.

SALEM SALEH, FARMACÉUTICO DE MSF

   Khamer no tiene un gran suministro de agua limpia. Solo hay dos pozos y el agua de esos dos pozos no es potable. Así que la gente tiene que comprar agua de los camiones que traen agua limpia para Khamer. Ahora, con la escasez de combustible, los camiones de agua solo pueden proporcionar agua a la ciudad a precios muy caros. El precio de un camión de agua solía ser 4.000 riales yemeníes (16 euros), y ahora es el doble y a veces el triple.

   Debido a la escasez de combustible, los precios de los alimentos han aumentado también. Estamos viviendo una crisis y no sabemos cuándo terminará.

NAJEEBA ALI HUMAID

   Najeeba es un niño de un año de edad que sufre desnutrición aguda. Su madre dijo que no podía pagar el alto precio de transporte desde el valle de Osman, donde viven, hasta el hospital de Al Salam en Khamer. El padre de Najeeba no estaba en casa, y el bebé estaba muy enfermo, por lo que fue al hospital en Khamer a pie con su bebé durante seis horas.

   Estas son las palabras del doctor Emmanuel Berbain, gerente de Actividades Médicas de MSF: "Por desgracia, el bebé sufría desnutrición aguda; llegó al hospital muy tarde con gastroenteritis aguda que se convirtió en un fallo multiorgánico. Pero está mejorando".

ALI ALIAN, PERSONAL DE VESTUARIO, HOSPITAL DE AL SALAM

   Solo los que viven en Khamer o en los distritos cercanos consiguen llegar al hospital. Otros que vienen de lugares lejanos tienen que pagar mucho dinero porque las tarifas del transporte han aumentado debido a la escasez de combustible. Algunos desplazados internos llegan a Khamer a pie y otros simplemente no vienen, ya que no pueden pagar las tarifas.

Imágenes: Médicos Sin Fronteras

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