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SANTA CRUZ DE TENERIFE 8 Jun. (EUROPA PRESS) -
Un estudio de la Universidad de La Laguna (ULL) ha analizado cómo el cambio climático y la actividad humana afectarán a largo plazo a los recursos hídricos naturales de Canarias.
Así, el trabajo concluye que la disponibilidad de agua tenderá a disminuir de forma progresiva a lo largo del siglo XXI, debido a la combinación de un aumento de la temperatura media, la evapotranspiración y unos niveles de precipitación estables o decrecientes.
El estudio, 'Island water stress: analyzing Canary Islands' hydrological response to climate change', publicado en Environmental Monitoring and Assessment y coordinado por el catedrático Juan Carlos Santamarta Cerezal, investigador del Departamento de Ingeniería Agraria y Medio Natural de la Universidad de La Laguna, se centra en el balance hídrico climático, también llamado potencial.
Concretamente se trata de un indicador que depende únicamente del clima y se calcula a partir de dos variables: la precipitación, que aporta agua al territorio y la evapotranspiración, que la retira.
No incorpora, por tanto, aportes como la desalación y mide específicamente el agua que el clima, por sí solo, deja disponible, recoge una nota de la ULL.
Por eso resulta especialmente útil para aislar el efecto del cambio climático sobre el recurso.
El equipo de investigadores adaptó a Canarias la metodología FICLIMA para proyectar cómo cambiará el balance hídrico climático.
Esta es una técnica que traduce los modelos climáticos globales a una escala local muy detallada.
De esta forma se captan las particularidades de un territorio con una orografía compleja y numerosos microclimas.
El análisis ofrece una resolución de 100 metros, por lo que constituye la primera vez que se dispone de este nivel de detalle para el archipiélago, y se apoya en los modelos climáticos internacionales del Sexto Informe del panel de expertos de Naciones Unidas sobre cambio climático (IPCC).
Las proyecciones se realizan para tres horizontes, corto (2021-2050), medio (2040-2070) y largo plazo (2071-2100) y bajo distintos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, desde los más positivos hasta los más críticos.
ALTA DEMANDA DE AGUA EN TURISMO Y AGRICULTURA
A esta presión climática se suma la deriva de la actividad humana, en particular el crecimiento de la población y la fuerte demanda de agua del turismo y la agricultura.
La tendencia general observada en las proyecciones es de un descenso del balance hídrico climático, que se acentúa a medida que avanza el siglo.
El análisis también señala que estos cambios estarán fuertemente influidos por la altitud, destacando que las zonas costeras del archipiélago presentan ya hoy un balance hídrico climático nulo, lo que provocará un aumento del estrés hídrico del conjunto del territorio.
Las islas occidentales son las que poseen mayor cantidad de agua disponible en la actualidad.
Sin embargo, las predicciones estiman descensos porcentuales más acusados, siendo esto relativo, debido a que estas islas parten con una mayor disponibilidad de agua.
En el caso de El Hierro, las proyecciones apuntan a reducciones del balance hídrico climático de entre el 50% y el 75% a finales de siglo, según los escenarios de emisiones intermedio y el más crítico.
Por otra parte, los modelos de Tenerife estiman una reducción aproximada del 50%, equivalente a una disminución de entre 50 y 100 litros por metro cuadrado de agua disponible.
Mientras tanto, las islas de Fuerteventura y Lanzarote, históricamente áridas, ya parten de un balance hídrico climático extremadamente bajo, por lo que el aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones agravarán su escasez.
GRAN CANARIA: AGOTAMIENTO CASI COMPLETO DE LAS RESERVAS
En el caso de Gran Canaria, se proyecta un agotamiento casi completo de las reservas, hoy limitadas a pequeñas zonas montañosas del norte y el centro.
Aunque cada isla presenta unas características propias, la tendencia general para el archipiélago apunta a un balance hídrico climático decreciente.
Los investigadores subrayan que el estudio aporta datos útiles para gestionar el recurso de forma más eficiente, especialmente ante la creciente competencia por el agua entre sectores muy demandantes como el turismo y la agricultura.
Entre las estrategias que ya contribuyen a mitigar la escasez figuran la desalación de agua de mar, la reutilización de aguas residuales y las mejoras en el almacenamiento y la distribución.
No obstante, según los autores, estas vías siguen afrontando retos de eficiencia y consumo energético.
Por ello, el estudio recoge medidas como reforzar la producción industrial de agua integrando energías renovables, para reducir la dependencia de los combustibles fósiles; técnicas de riego eficiente y cultivos más resistentes a la sequía; una planificación integrada del sector turístico; o la cooperación entre islas y regiones, así como la integración de la resiliencia climática en la planificación hidrológica.
Según esta investigación, la adopción de políticas adaptativas y un enfoque integrado y sostenible de la gestión del agua permitirán a Canarias afrontar mejor la futura escasez y garantizar la viabilidad a largo plazo tanto de los ecosistemas naturales como de las actividades humanas.
Los resultados pueden consultarse en la plataforma de acceso público SICMA- Canarias, un visor de consulta de los escenarios locales de cambio climático en el archipiélago.
Este proyecto ha recibido recientemente la concesión del premio 2026 Chris Binnie Award for Sustainable Water Management.