Publicado 24/09/2022 16:10

Los editores españoles no han suspendido la publicación de escritores rusos tras la invasión, según traductores

Primer Coloquio Europeo de Traductores, en el marco del Premio y Conversaciones de Formentor. En Las Palmas de Gran Canaria
Primer Coloquio Europeo de Traductores, en el marco del Premio y Conversaciones de Formentor. En Las Palmas de Gran Canaria - CATI CLADERA

   Traductores reclaman un proyecto europeo que tienda puentes culturales entre diferentes literaturas y culturas del continente

   LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 24 Sep. (de la enviada especial de EUROPA PRESS, Laura Martínez) -

   Ningún editor español ha suspendido la publicación de escritores rusos tras la ofensiva militar de Rusia a Ucrania, según han puesto de manifiesto varios traductores reunidos en el I Coloquio Europeo de Traductores, celebrado en el marco del Premio y las Conversaciones Literarias de Formentor, que este año tienen lugar en Las Palmas de Gran Canaria.

   Así lo ha expresado Yulia Dobrovólskaya, la traductora y agente literaria de la ganadora del Premio Formentor 2022 Liudmila Ulítskaya, mientras que el también traductor y periodista Jorge Ferrer ha subrayado que se están dando a conocer voces como la de la tártara Guzel Yájina (que lleva cuatro ediciones ya de su primera novela) o la de Mariya Stepanova, ambas traducidas por él en Acantilado.

   Ferrer ha añadido que "los medios de comunicación han buscado a los traductores, justamente, como embajadores de la cultura rusa, portavoces de la cultura de un país, y que se han puesto del lado de las víctimas". "La guerra ha reavivado la vieja pugna entre eslavófilos y occidentalistas" ha lamentado, mientras que la también traductora de Ulítskaya, Marta Rebón, ha afirmado que "el gran pensamiento democrático ruso es la literatura, que contiene un fuerte espíritu disidente".

   El encuentro de este año "no ha podido sustraerse a los fervores bélicos", como ha expresado el director de la Fundación Formentor y presidente del jurado del Premio, Basilio Baltasar, en alusión a la ausencia de uno de los ponentes de la mesa sobre Rusia y Ucrania, Iuri Lech, quien quiso protestar de ese modo por la presencia de traductores rusos y por otorgar el premio de esta edición a una autora de esta nacionalidad, Liudmila Ulítskaya.

   Precisamente, Dobrovólskaya ha expresado su respeto por esa decisión pero ha afirmado que desea que "hijos y nietos encuentren la forma de entenderse".

   Este encuentro --moderado por el escritor y periodista Xabi Ayén-- ha contado con una treintena de ponentes, entre traductores y editores, unidos con el fin de trazar una cartografía de la literatura en español en Europa, Estados Unidos y Canadá, además de ahondar en temas de la profesión y la literatura en general.

   Los ponentes se han repartido en torno a siete mesas redondas estructuradas en función de áreas lingüísticas (la alemana, la rusa, la finesa, la francesa, la neerlandesa, la italiana y la inglesa) mientras que la última sesión se ha dedicado a la idea de lengua franca de Europa.

   En la mesa sobre Alemania, los ponentes han destacado el hecho de que España vaya a ser el país invitado de la feria del libro de Frankfurt, "un acontecimiento extraordinario, que no sucedía desde 1991" y han recordado que en la década de los años 90 se produjo un 'boom' de la literatura española.

   Por otro lado, el traductor Christian Hansen ha reclamado "un proyecto europeo que tienda puentes culturales entre las diferentes literaturas y culturas del continente", en línea con la holandesa Brigitte Coopmans, quien ha pedido "un foro a nivel internacional, algo institucionalizado, para debatir cuestiones de traducción".

   "Algo así como un sistema digital que incluyera un diccionario abierto, un campo literario en construcción, donde los traductores de un mismo autor en todo el mundo pudiéramos discutir la terminología, conceptos concretos. Un núcleo de discusión de esas características llevaría a otro nivel, muy superior, la traducción en todo el mundo", ha defendido.

   "Hemos constatado que a la literatura en español le queda todavía un amplio campo que recorrer en su expansión por el mundo. En Francia, uno de los países que más traduce, las obras procedentes del español son un 3% del total de las traducciones", ha indicado por su parte el editor Gustavo Guerrero, lo que sitúa al español en el quinto lugar de los idiomas, cuando hace años era el tercero.

   Mientras, la editora Margit Knapp ha señalado que en Alemania, en los últimos 25 años, se han descubierto a más autores italianos y franceses que españoles aunque su colega Sabine Erbrich ha apuntado también que, en los últimos dos años, gracias al 'efecto Frankfurt', se han traducido 70 títulos, de los cuales dos tercios son de autores españoles y un tercio de latinoamericanos.

   En cuanto a la holandesa Eugenie Schoolderman ha constatado que, en su país, "se traducen sobre todo autores argentinos" y en Italia, Ilide Carmignani ha precisado que, de los 210 títulos traducidos del español que había en 1997, se ha pasado a 360 en 2010 y a 512 en el 2021.

   Los ponentes también han puesto en valor el hecho de que la traducción sea un trabajo peligroso y han lamentado que haya habido traductores de los 'Versos satánicos' de Salman Rushdie "apuñalados y asesinados, y el mismo autor ha sido atacado salvajemente hace poco".

   Por otro lado, se ha tratado el tema de la inteligencia artificial y los traductores mecánicos, "una herramienta que, por lo general, no puede servir para la literatura". Así, el editor de Gallimard, Gustavo Guerrero, ha lanzado un reto: "Pónganle a la máquina un párrafo de Javier Marías a ver qué sale", dado que los robots no captan los matices ni la reverberación emocional.

   Asimismo, los ponentes han abordado cómo la corrección política ha llegado a la traducción. En este punto, la traductora holandesa Brigitte Coopmans ha pedido abrir un amplio debate al respecto aunque ha manifestado que, en su caso, ella opta por dejar las palabras tal como fueron escritas, en un contexto histórico determinado.

   En este sentido, el traductor Jorge Ferrer ha recordado el caso de Amanda Gorman, poeta estadounidense que ha pedido que sus traductores tengan unas determinadas características, no solo literarias, sino étnicas y de género.

   La última mesa sobre la lengua franca de Europa ha contado con la presencia de la directora general del Libro y Fomento de la Lectura, María José Gálvez, quien ha reivindicado "la diversidad lingüística como aquello que define Europa" y ha pedido "resistirse, dentro de lo posible, a la hegemonía del inglés".

   Por su parte, el presidente del Círculo de Bellas Artes y de la Casa de Europa, Juan Miguel Hernández de León, ha profundizado en la Alianza Europea de culturas, organismo que agrupa a más de 70 instituciones que potencian los elementos comunes y una cultura transnacional que actualmente está en peligro en lugares como Hungría o Polonia.

RECUERDO A JAVIER MARÍAS

   En el contexto del Premio Formentor también están teniendo lugar las Conversaciones Literarias, que se celebran este año en Las Palmas de Gran Canaria, entre el 23 y 25 de septiembre, con el lema 'Sátiros, pícaros y mangantes. Grandes embusteros de la literatura', un encuentro que reúne a escritores, editores, críticos y público.

   El inicio de la jornada ha girado en torno a la premiada de este año, la escritora rusa Liudmila Ulítskaya, calificada como "escritora mundial" por Marta Rebón, escritora y traductora especializada en literatura eslava. "Para mí los libros de Ulítskaya no pertenecen a Rusia sino a todos los rincones del mundo, desde la condición humana", ha apostillado.

   "Los jurados del Premio Formentor reconocen la calidad de la excelencia de un escritor para compartirla con los lectores", ha añadido por su parte el director de la Fundación Formentor, Basilio Baltasar, quien ha inaugurado la jornada.

   El recientemente fallecido Javier Marías también ha sido recordado en el encuentro ya que el escritor fue reconocido con el Premio Formentor en el año 2013. "Deja un hueco enorme en la literatura en castellano", ha afirmado Jesús Carrasco, en línea con Rebón, que ha expresado su "admiración" al respecto, señalando que sus columnas son "el testamento" que deja.