Un bebé en una piscina - 'CANARIAS, 1500 KM DE COSTA'
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 28 Sep. (EUROPA PRESS) -
España ha registrado 30 menores fallecidos por ahogamiento en piscinas o espacios naturales de agua dulce hasta el 24 de septiembre, según un estudio de 'Canarias, 1500 Km de Costa', que matiza que dichas zonas constituyen la "mayor trampa mortal" para un menor de edad que pierde la vida ahogado.
En este sentido, la asociación indica que según los datos de Ahogamiento.com y RFESS en España fallecen anualmente por ahogamiento una media de 50 menores de edad, "cifra muy similar a la registrada en el ámbito de los accidentes de tráfico según datos extraídos de la Dirección General de Tráfico (DGT)".
Desde la asociación 'Canarias, 1500 Km de Costa' se indica, en nota de prensa, que de las 30 muertes de niños por sumersión, 17 se produjeron en piscinas (56,6%); mientras que en los espacios naturales, donde más ahogamientos se registraron fue en ríos, con seis casos (20%), así como en playas y costa marítima, con cinco casos (16,6%). Además hubo un óbito en un canal de agua y otro en una bañera doméstica.
Respecto a los casos analizados en piscinas (17), nueve menores perdieron la vida en instalaciones particulares y domésticas (53% de los ahogamientos en piscina y 30% del total), incluyendo fincas, casas de campo, urbanizaciones, chalets, viviendas vacacionales, así como en piscinas hinchables y desmontables.
A ello, se suman seis menores ahogados en piscinas de establecimientos turísticos (hoteles y complejos), un menor en una piscina deportiva o municipal, y otro en una de titularidad no especificada.
LA MITAD DE LOS MENORES AHOGADOS TENÍA ENTRE 1 Y 4 AÑOS
Por otro lado, señala que de los casos examinados, 15 de las víctimas tenía entre 1 y 4 años, en concreto, de ellos había tres bebés de 12 meses, 19 meses y 24 meses; mientras que otros tres menores tenían 2 años; cinco niños de 3 años y cuatro menores de 4 años.
Por su parte, el resto de fallecidos tenía 5 años (2 menores), 6 años (2), 7 años (1), 10 años (1), 11 años (3), 12 años (2), 13 años (1), 14 años (2) y 16 años (1).
CANARIAS Y CATALUÑA, LIDERAN LA MORTALIDAD INFANTIL
Canarias y Cataluña son las comunidades autónomas que lideran la mortalidad infantil por sumersión en lo que va de 2026. En concreto, el archipiélago canario ha contabilizado ocho decesos, distribuidos por Lanzarote, con cuatro muertes, seguido de Gran Canaria, con dos; y Tenerife y Fuerteventura, con uno en cada una de estas islas.
En el caso de Cataluña, se registraron seis muertes de menores, de los que dos se produjeron en Tarragona y otros dos en Barcelona; uno en Lleida; y otros en Calella-Maresme.
Tras ellas se sitúan Andalucía y Castilla y León, con cuatro víctimas mortales cada una, así como Extremadura (2), Navarra (2), Comunidad Valenciana (2), Galicia (1) e Islas Baleares (1).
Otro dato que aporta es que el periodo estival concentra el 76,6% de los ahogamientos, con 10 menores fallecidos en junio y 13 en julio; mientras que el resto ocurrieron en marzo (1), abril (1), mayo (1), agosto (2) y septiembre (2).
Asimismo las horas más críticas para que un menor sufra un episodio de ahogamiento indicó que es la tarde (entre las 15.00 y las 20.00 horas), que aglutina la mayor siniestralidad del día, con 15 menores fallecidos (50%).
Al respecto, expone que a mediodía y primera hora de la tarde (12.00 - 15.00) perdieron la vida cuatro niños, mientras que en la franja de la mañana (08.00 - 12.00) se produjeron tres casos. Durante la noche y madrugada, a partir de las 21.00 horas, se notificaron tres fallecimientos, quedando cinco casos sin hora especificada en los informes.
EL AHOGAMIENTO "RÁPIDO Y SILENCIOSO"
Ante estos datos, el experto divulgador en prevención de ahogamientos y presidente de 'Canarias, 1500 Km de Costa', Sebastián Quintana, resalta que los adultos deben tener muy presente que "el ahogamiento, por lo general, es un episodio rápido y silencioso, y, sobre todo, cuando la víctima es un menor de edad".
Así, matiza, que "en nueve de cada diez episodios de sumersión analizados, en que la víctima es menor de edad, se ha detectado una falta de supervisión y vigilancia" por parte de los adultos a su cargo, incluso "ausencia física" del escenario de los tutores.
En relación con ello, Quintana expuso que un bebé de 12 meses "puede perder la vida en apenas 27 segundos, mientras que un niño@ de entre 4-7 años, puede fallecer en menos de 3 minutos", por lo que resaltó que "la distracción de unos pocos segundos puede acabar con final trágico".
Sobre ello, ha puntualizado que la distracción, "en la mayoría de casos, viene generada por la utilización de móviles y aplicaciones de las madres y padres en los momentos en que su hija o hijo interactúa en espacios acuáticos". En este sentido, avisa de que "20 segundos en el whatsapp, pueden desembocar en un accidente de graves consecuencias o, lo peor, en desenlace fatal".
PISCINAS
Finalmente se refiere a las piscinas de casa, sobre las que apunta que es "fundamental cercarla" con una valla o similar de, al menos, 1.20 metros de altura para que "no puedan trepar los niños", así como habilitar una puerta de acceso al agua con auto cierre y con pestillo automático.
En cuanto a los protectores de piscina de tela, plástico o de otro material con débil sujeción y baja capacidad para soportar peso, puntualiza que "muchas veces" se han convertido en "auténticas trampas" que dejan al niño envuelto y atrapado entre el material y bajo el agua cuando lo pisa por su curiosidad.
Respecto a las piscinas portátiles, indica que se recomienda taparla con un "protector sólido que evite su fácil" apertura o deslizamiento; además de pedir vaciar las piscinas hinchables una vez se haya acabado la hora del baño porque "dejarla al aire libre las 24 horas del día, sin protección, representa un riesgo permanente".
Quintana hace mención al síndrome del 'ahogado invisible', acuñado por el mismo, para describir una situación en la que "el menor afectado se ahoga en un entorno acuático, casi siempre en instalaciones acuáticas, con más bañistas a su alrededor, que incluso lo miran, bajo la creencia de que está jugando o buceando, pero en realidad está sufriendo un episodio de sumersión quedando inconsciente y posteriormente, perdiendo la vida".
"Por ello es fundamental aprender a leer el lenguaje corporal del niño que se ahoga y diferenciarlo del que bucea a modo de diversión y actuar inmediatamente sacándole la boca y nariz al aire para que pueda respirar", concluye para agregar que se calcula que un 30% de los menores que han vivido un episodio de sumersión en piscinas están bajo este escenario.