Actualizado 21/08/2007 14:23 CET

Un estudio del Cabildo de La Palma advierte que varios barrancos habitados pueden sufrir avenidas torrenciales

SANTA CRUZ DE LA PALMA, 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

Siete barrancos habitados de la Isla corren el riesgo de sufrir avenidas torrenciales. Un plan realizado por el Cabildo de La Palma analiza la situación de las cuencas que durante cientos de años se han poblado en el territorio insular, pese a diversos acontecimientos catastróficos que recoge la historia.

"Existe un umbral en el que la naturaleza, por mucho que avance la tecnología, siempre supera a la ingeniería humana. Por eso los que estudiamos los posibles riesgos que sufrimos las personas por desastres naturales, entendemos que se salvan más vidas con una buena labor de formación que realizando granes inversiones para evitar lo inevitable". Así lo entiende Tomás Sentís, geógrafo y redactor del primer estudio de prevención de riesgos por avenidas torrenciales en La Palma elaborado por el Cabildo, cuando se refiere a la actual situación de riesgo en los barrancos de la Isla.

Cincuenta años después de la tragedia de El Llanito, en Breña Alta, en la que 24 personas perdieron la vida por una avenida de aguas torrenciales (hasta 700 litros por metro cuadrado cayeron en aquel fatídico 16 de enero de 1957 en menos de 24 horas), este geógrafo se refiere a la existencia de un plan en el que especifican las zonas reales de riesgos por avenidas torrenciales, coincidentes con áreas habitadas y urbanas de la Isla.

En total, son siete zonas conformadas por diversas cuencas y barrancos, en las dos vertientes insulares con mayor población, especialmente las de El Riachuelo, Tenisca y Las Angustias, en el Valle de Aridane; Barranco Seco, Las Nieves, El Carmen, Juan Mayor y Caldereta, en Santa Cruz de La Palma , y El Llanito y Amargavinos, en Las Breñas.

Tomás Sentís tiene claro que "los barrancos están todos mal, no por como se encuentran, sino por los emplazamientos que en ellos existen. Si algo así volviera a suceder, ninguna inversión nos podría prepara para ello".

En ese sentido, señaló que hay una serie de elementos que empeoran la situación, "pero las soluciones no pasan tanto por obras de gran ingeniería sino por una labor de formación hacia las personas afectadas o que viven en zonas de riesgo".

Asimismo, apuntó que es preciso engrasar los mecanismos de activación, "que es lo más importante para salvar vidas humanas. Se debe trabajar más en concienciación de la gente desde las escuelas y en los barrios, lo más urgente posible. Cada año que pasa aumenta el riesgo si no se explica lo que hay que hacer, lo que no se debe hacer, que lugares de refugio hay y que cosas se deben tener en la casa, todo lo que representa el protocolo de actuación en caso de presentarse una situación de riesgo".

Sentís aseguró que el ejemplo más cercano de lo anterior "se ha visto en Santa Cruz de Tenerife, donde el problema se acrecentó debido a que la gente no sabía que hacer. La ignorancia, en los momentos de crisis, se cobra más vidas".

El geógrafo puntualizó que actualmente el Cabildo pretende desarrollar un proyecto en ese sentido, cuidando el protocolo. "Desde el área de Medio Ambiente se quiere coordinar a los grupos de seguridad implicados en el tema, para realizar simulacros en los puntos negros, a fin de que se vea que puede ocurrir y corregir errores", concluyó.