Archivo - Una persona fuma un cigarro en la calle, a 22 de julio de 2026, en Madrid (España). - Jesús Hellín - Europa Press - Archivo
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
Expertos norteamericanos han constatado un descenso del consumo de cigarrillos entre los jóvenes menores de 17 años, aunque acompañado de un aumento de otras formas de consumo de nicotina, por lo que han reclamado estudios más profundos y amplios sobre los hábitos de la juventud de cara a comprender mejor estos cambios y diseñar políticas de prevención más eficaces.
Esa ha sido una de las conclusiones de la primera jornada de la novena edición, completamente digital, de la Cumbre Científica sobre Reducción del Daño del Tabaco, donde se analizaron datos procedentes de varias encuestas poblacionales realizadas en Estados Unidos, entre ellas la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud (NSDUH), la Encuesta Nacional Juvenil sobre Tabaco (NYTS), la Encuesta Nacional de Salud (NHIS) y el estudio Monitoring the Future.
Según los datos expuestos, el consumo de cigarrillos entre los menores de 17 años en Estados Unidos está en mínimos históricos y el uso juvenil de cigarrillos electrónicos ha descendido desde los máximos registrados en torno a 2019.
"¿Estamos ante un relevo generacional o ante una generación que probablemente nunca llegará a fumar [cigarrillos convencionales]?", planteó el investigador de la Universidad de Nueva York, Neil Ray Niaura, quien sí recordó que los cigarrillos electrónicos siguen siendo el producto de nicotina más utilizado entre los jóvenes de entre 12 y 17 años en Estados Unidos.
El odontólogo y profesor de la Universidad de Louisville, Brad Rodu, uno de los promotores del uso de políticas de reducción de daño en el tabaco, defendió que "el vapeo no es una nueva epidemia, sino un reemplazo o sustituto del tabaquismo, que, desde el punto de vista de la salud pública, es un escenario positivo".
CAMBIO SOCIAL MÁS PROFUNDO
Así, se comentó el aumento sostenido del número de adolescentes estadounidenses que declara no consumir ninguna sustancia, incluidas nicotina, alcohol y otras drogas, lo que para el experto en políticas de salud y miembro de la Universidad de Ottawa, David T. Sweanor, es parte de una transformación social más profunda.
"Estamos asistiendo a una transformación social extraordinaria que recibe mucha menos atención de la que merece", que puede tener que ver con una menor socialización presencial, cambios en las formas de ocio, el uso intensivo de tecnologías digitales o una mayor preocupación por la salud y el bienestar.