El Gobierno de Canarias aprueba la declaración de dos nuevos Bienes de Interés Cultural en Tenerife

Europa Press Islas Canarias
Actualizado: miércoles, 5 julio 2006 14:00

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

El edificio de Villasegura, ubicado en Santa Cruz de Tenerife y el Acueducto de Los Molinos, en La Orotava forman parte a partir de ayer martes del Patrimonio Histórico de Canarias. El edificio Villasegura recibió la categoría de Monumento, mientras que el acueducto de La Orotova obtuvo la definición de Sitio Etnológico, tras ser aprobados sus expedientes en el Consejo de Gobierno.

El edificio de Villasegura fue construido en 1909. Es una de las obras más destacadas del arquitecto Manuel de Cámara, promovida por Imelda Serís Granier y el Marqués de Villasegura para uso museístico, biblioteca y centro docente. Fue finalizado y reformado por el arquitecto Antonio Pintor en 1928, fraccionando en aulas las dos salas destinadas a biblioteca y museo, y en sus instalaciones acogieron en 1932 la Escuela de Comercio.

Con un estado de conservación calificado por los técnicos como "bueno", posee una fachada de composición simétrica en tres plantas decorada con medallones de los donantes Viera y Clavijo y Bethencourt y Molina, realizados por Eduardo Tarquis. El inmueble está rodeado de jardines.

El acueducto de Los Molinos dio respuesta al establecimiento de una comunidad de vecinos en La Orotava, el consecuente reparto de tierras y el posterior desarrollo urbano de esa villa que, según explicó el secretario del Gobierno de Canarias, Antonio Castro, "fue posible por la abundancia de aguas procedentes de los manantiales de Aguamansa".

Su caudal fue canalizado a través de una acequia, que recogía mediante canales de madera los remanentes de las fuentes de Agua Grande, El Pino, Hidalgo o Taboco. Esta conducción atravesaba el núcleo urbano de sur a norte para finalizar en sus correspondientes estanques que permitían el riego de las tierras bajas e intermedias. En esta trayectoria del agua se sucedieron hasta trece molinos de agua, algunos ya desaparecidos, y espacios para lavaderos públicos. Estos molinos originalmente fabricados, fueron remplazados en obra de mampostería a partir de finales del siglo XVIII y durante el siglo XX.

En la actualidad sólo se conservan diez molinos, que se alinean a través de la Villa de Arriba, bordeando la Plaza de San Francisco, finalizando en la trasera de la Casa Lercaro. Estas obras de ingeniería hidráulica eran propiedad de miembros de las elites locales, que en su gran mayoría coincidían con los dueños del agua. El estado de conservación general actual se puede calificar como "bueno", según los técnicos. .

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