Un nuevo buque "sin precedentes" permite desde hoy a la Guardia Civil dar caza a los barcos negreros

Actualizado 02/09/2007 14:00:10 CET

Palmas de Gran Canaria, 2 Sep. (EUROPA PRESS) -

El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, presidió ayer en la Base Naval de Las Palmas la entrega del buque de vigilancia costera Río Miño a la Guardia Civil ante la ausencia total de representantes del Gobierno de Canarias, quienes habían sido invitados al acto.

El nuevo buque "sin precedentes" de la Guardia Civil se incorporará a la vigilancia de las aguas territoriales en el ámbito de actuación de la Guardia Civil y extenderá dicha actuación, en base a su "extrema" capacidad, a aguas de países africanos con los que España suscribe acuerdos de colaboración.

Las características técnicas del Río Miño - 51 metros de eslora y 22.000 millas de autonomía - marcan la diferencia con los otros 9 barcos con que cuenta la benemérita para toda Canarias y que no sobrepasan los 30 metros de eslora - 2 EN Senegal, 1 en Mauritania, 4 en Las Palmas y 2 en Santa Cruz de Tenerife -.

El buque dispone de alojamiento para un elevado número de náufragos, dos embarcaciones semi-rígidas de alta velocidad para misiones de auxilio e intervención y está dotado de modernos sistemas de observación electrónica.

La llegada de más medios refleja, indicó Camacho, el desarrollo de sistemas de coordinación adecuados y eficientes, como el Centro de Coordinación Regional de Canarias "que hoy tendré la oportunidad de visitar" y cuyo principal objetivo es coordinar todas las actuaciones realizadas contra la inmigración ilegal en Canarias. En este contexto Camacho se refirió a la futura creación de un Centro Nacional de Vigilancia de Fronteras Marítimas, y sus correspondientes centros regionales, integrados dentro de la estructura de la Guardia Civil, el primero de los cuales tendrá su sede en Canarias.

No en vano, el secretario de Estado para la Seguridad reseñó que "todo esto no sería suficiente sin un trabajo conjunto y coordinado". Por ello el Gobierno "ha realizado un importante esfuerzo para mejorar los mecanismos de cooperación internacional con los que cuenta", implicando directamente a la UE a través de la Agencia Europea de Fronteras (FRONTEX) y a los países conectados en las rutas migratorias atlánticas, incluyendo a Mauritania, Senegal, Gambia, Cabo Verde y Guinea Conakry.