Actualizado 26/06/2014 13:51 CET

Una veintena de asuntos de lo Contencioso-Administrativo en fase de resolución por mediación

Juzgado de lo civil y contencioso administrativo
Foto: EUROPA PRESS

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Una veintena de asuntos de lo Contencioso-Administrativo se encuentran en fase de la resolución en Canarias a través de la mediación intrajudicial, medida pionera en esta jurisdicción en España para la resolución de conflictos, de los que tres o cuatros están esperando el auto para concluirlos.

   Este es el balance que se ha dado a conocer este jueves, en rueda de prensa, tras un año desde que se impulsara desde la Fundación Valsaín para la Promoción y Defensa de los Valores Democráticos la mediación en el ámbito Contencioso-Administrativo y que se inició abordando asuntos sencillos aunque posteriormente se han tratado otros más complejos.

   Así lo explicaba el representante de la Fundación Valsaín Ignacio Díaz de Aguilar, que apuntó que realizar la mediación intrajudicial en esta jurisdicción "es muy difícil" debido a que normalmente se centra en la resolución de conflictos en el que una de las partes es una administración, por lo que aseguró que ha sido "un desafío".

   Uno de los asuntos resueltos por la mediación ha sido el relacionado con la reclamación de responsabilidad patrimonial del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria por la caída de un muro sobre diez viviendas en la calle Pancho Guerra, que se saldó con el fallecimiento de tres personas.

   En este caso, el acuerdo se centró en que el Ayuntamiento asumió que la reclamación se produjo dentro de plazo y su responsabilidad, a cambio de que se modificaran las cantidades indemnizatorias pretendidas y la renuncia a la partida relativa al lucro cesante de uno de los afectados que "se quedó descolgado" del proceso que han llevado el resto de afectados en este caso.

   Así, una vez aceptado este acuerdo, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 2 de Las Palmas de Gran Canaria homologó el auto, permitiendo al particular afectado cobrar en los próximos meses unos 300.000 euros, y el ahorro del Ayuntamiento de unos 500.000 euros. A ello se suma que el conflicto se resolvió en unos nueve meses y de haber seguido el curso judicial podría haberse extendido hasta cinco años.

LA SALA SE INCORPORA A LA MEDIACIÓN

   Por su parte, el presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia, César García, indicó que próximamente la Sala se incorporará a la mediación intrajudicial como otra vía de resolución de conflictos.

   De todos modos, García matizó que, en su opinión, en el caso Contencioso-Administrativo la mediación se puede aplicar a cuestiones relacionadas con la responsabilidad patrimonial, las expropiaciones y en la ejecución de sentencias que componen medidas económicas.

   Agregó que la mediación en esta jurisdicción "no afecta ni al 25 por ciento" de los asuntos de lo Contencioso-Administrativo y, a modo de ejemplo, citó las licitaciones de obras como tema que no se puede resolver por mediación.

   García destacó, aún así, el que la mediación satisface el derecho de la tutela judicial, produciéndose "un verdadero acuerdo", afirmando que aporta una mayor "satisfacción a la de una sentencia judicial".

   Asimismo, se refirió a la Ley de Modernización Turística de Canarias para resaltar el que esta norma incorpore la mediación como una fórmula de solución de conflictos.

   Finalmente, el representante de la Fundación Valsaín Ignacio Díaz de Aguilar señaló que la media resolución de problemas por la mediación está entre dos y tres meses, así como subrayó que se trata de un procedimiento en el que "no puede haber abusos" porque es un juez el que finalmente, si las partes están de acuerdo, quien eleva el auto, "es la garantía".

   En el acto también estuvieron presentes el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, y el decano del Colegio de Abogados de Las Palmas, Joaquín Espinosa, que han destacado la importancia de este procedimiento para resolver conflictos que, de otra forma, pueden tardar años en solucionarse.