Archivo - La exclusión alcalza al 28% de los menores - CÁRITAS - Archivo
LOGROÑO, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -
El último informe de Cáritas sobre Exclusión y Desarrollo Social en La Rioja alerta de que "estamos construyendo una sociedad a dos velocidades" en la que la exclusión severa casi se duplica, tal y como ha trasladado el coautor del informe, Pedro Fuentes.
En rueda de prensa junto al director de Cáritas en La Rioja, Jose Andrés Pérez, ha señalado cómo "la desigualdad es el principal motor de pobreza, a pesar de que los informes económicos van bien".
Esto, ha señalado, hace que, entre 2018 y 2024, haya crecido 4,1 puntos la exclusión social, con mayor incidencia en la exclusión severa, que prácticamente se ha doblado. Es algo que ocurre mientras la integración plena crece, creando una sociedad polarizada.
"Estamos ante un modelo agotado, que deja a gente fuera" y en el que "el cuello de botella para la integración es la vivienda", ha alertado. En la actualidad, unas 50.000 personas viven en exclusión en La Rioja, de las que 27.000 están en exclusión severa.
El director de Cáritas ha dibujado la realidad señalando que "si las personas en exclusión en La Rioja se cogieran de la mano, formarían una cadena de unos treinta kilómetros capaz de unir Logroño con Nájera".
Por otro lado, ha indicado que es una situación que convive con el hecho de que cuatro de cada tres hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión (trabajan o buscan empleo, se forman...) pero no logran salir de su situación.
Fuentes ha alertado de que "se puede crecer sin repartir y se puede repartir sin crecer; y estamos es un proceso de crecimiento sin reparto y eso está afectando mucho más a la gente que está en peor situación pero también está afectando a las clases medias".
"Necesitamos un cambio valiente de rumbo, de paradigmas; un cambio de sistema que vaya hacia una sociedad del cuidado, de la interdependencia, de la justicia social y ecológica", ha dicho el presidente de Cáritas.
VIVIENDA Y EMPLEO
A este respecto, Fuentes se ha referido a la "idea que anda dando vueltas por ahí de que a la gente en situación de pobreza, y de exclusión social, le gusta estar en esa situación y viven cómodamente esperando que les lleguen las paguitas".
"Experencialmente sabemos que no es cierto; pero, además, estadísticamente hemos comprobado que no es así", ha aseverado. Ha sumado que los "dos motores principales" que están detrás de la situación de exclusión son la vivienda y el empleo.
En La Rioja hay un ocho por ciento de hogares con gastos excesivos en vivienda. Esto significa que el hogar, una vez pagados los gastos de hipoteca y suministros, queda con unos ingresos que le sitúan por debajo del umbral de la pobreza severa.
La vivienda, "ahora más que nunca, es un derecho fake y debe convertirse en un pilar del bienestar". "Es crucial superar medidas paliativas y adoptar una estrategia estructural que priorice el derecho a la vivienda sobre su valor de mercado", ha resaltado.
Ha advertido de que "sin una política de vivienda seria, la mejoría económica nunca se traducirá en integración social".
En cuanto al empleo, "se recupera, pero el bolsillo y la integración no lo notan". Así, "se trabaja más pero esto no garantiza que una parte de la población por el hecho de trabajar pueda salir de su situación de precariedad".
Otros datos apuntan a la singularidad de la vulnerabilidad. Así, entre los menores de dieciocho años la exclusión alcanza el 28 por ciento, cinco veces más que entre las personas mayores de 65 años.
El impacto se agrava en los hogares con niños. Los hogares con dos o más menores presentan una incidencia del 34 por ciento, frente al ocho por ciento de los formados sólo por adultos. Además, la tasa de paro entre los menores de treinta años ronda el 22 por ciento, más del doble que la general.
Frente a esto, "el sistema de garantía de ingresos no está a la altura de las necesidades y este es uno de los hallazgos más graves o más importantes que el informe plantea".
En La Rioja, ha dicho Fuentes, el Ingreso Mínimo Vital no llega donde debiera. Cuatro años después de su implantación, sólo llega al 66 por ciento de las personas en situación de pobreza severa.