LOGROÑO, 21 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Centro del Vino comenzará a construirse a lo largo del próximo año 2007, con un presupuesto de 27 millones de euros y la estimación de la finalización de los trabajos para el año 2010. El concejal de Promoción de la Ciudad, Javier García Turza, presentó hoy el Plan Director de la instalación junto con los arquitectos Enrique Sobejano y Fuensanta Nieto, y el museólogo Fernando Andrés.
Para García Turza, el proyecto -que ganó el concurso convocado para ello- "está muy bien resuelto, tanto en lo arquitectónico como en lo museológico", todo con el objetivo de que "Logroño sea referente mundial del turismo enológico, que seamos conocidos por todo lo relacionado con el vino".
A ello sumó que "queremos que sea un punto de encuentro para el mundo bodeguero", y que "es el lugar idóneo para la distribución de los turistas hacia Logroño y por toda La Rioja". Ahora, se presentará el avance del Plan Director a la prensa especializada, al sector "y, finalmente, al público en general".
Por su parte, Enrique Sobejano destacó que el origen de su idea arquitectónica "fue, en realidad, el paisaje de La Grajera, con sus peculiaridades, y también la ubicación, un poco elevada, desde la que se ve el lago, Logroño a lo lejos y el Camino de Santiago; además, unimos que el solar fue, hasta hace poco tiempo, una plantación de viñas".
Toda esta conjunción llevó al equipo de arquitectos a pensar en un "jardín de viñedos, entre los que algunos se transforman en un edificio con cubiertas de formas geométricas irregulares". "No es sólo un museo del vino, ni un lugar de exposiciones, ni un centro de visitantes o un hotel, es todo unido, en muy diferentes áreas", explicó.
Así, el centro cuenta con un acceso principal, desde el 'jardín de viñedos', desde el que se entra a cuatro edificios diferentes: el de museo y turismo; el de formación, con laboratorio y aulas; el restaurante, "que se asoma al pantano"; y el hotel, "que será pequeño y singular", con 'spa' y vinoterapia en su planta inferior.
El área principal "tendrá como protagonista la imagen, con un edificio muy horizontal, excepto la cubierta, que se eleva como referencia turística para la ciudad". Las cubiertas serán, para Sobejano, lo más singular del edificio, "con un material metálico cubierto con una pátina que envejecerá con el tiempo". El resto del edificio tendrá como elemento fundamental el vidrio.
Desde allí, se podrá acceder al área de exposiciones "que no será un museo tradicional, sino algo singular en relación con el mundo del vino". En este sentido, Fernando Andrés recalcó que "no hemos querido hacer nada que choque con otros museos, no queremos competir con Briones o con Haro, sino hacer algo diferente y, sobre todo, novedoso".
En este sentido, subrayó que se tratará de un centro "centrado en las percepciones y sensaciones del mundo del vino, trataremos de hacer un museo sensorial". Para ello, se contará con dos espacios diferenciados: 'La Rioja y los sentidos', "que se centrará en lo geográfico de la comunidad"; y 'La Rioja en los sentidos', relacionada ya directamente con el mundo del vino.
Se intentará hacer que los visitantes recorran un trayecto "perceptivo y emocional", en lo que será un museo "sin objetos, con lenguaje audiovisual y multimedia". En los 500 metros cuadrados previstos para este fin, se dará paso a imágenes, textos o hechos "y a personas que nos hablen de la relación con el vino: un cocinero, del gusto; un artista, de la vista; o un perfumista, del olfato".
El segundo espacio estará relacionado con el léxico del vino, "que es necesario para comprender este mundo" y habrá instrumentos "que reproduzcan las sensaciones de las que se ha hablado antes". Estas salas se complementarán con otras dos, una dedicada en exclusiva al arte, y otra didáctica "donde se enseñe a los niños a distinguir el vino del alcohol, y a identificarlo con cultura".