Publicado 21/03/2021 13:48CET

Comer compulsivamente en pandemia: una estrategia "cortoplacista" para no hacer frente a las emociones

Archivo - La comida, una forma de huir de las emociones
Archivo - La comida, una forma de huir de las emociones - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ZELJKOSANTRAC - Archivo

La meditación, hacer ejercicio o dar un paseo son conductas alternativas a ir a la nevera que ayudan a escuchar a las emociones

   LOGROÑO, 21 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La profesora del Máster en Terapias de Tercera Generación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Laura Roldán, ha explicado cómo comer compulsivamente en momentos como la pandemia que estamos viviendo es una estrategia "cortoplacista" para no hacer frente a las emociones.

   El estrés, la ansiedad, la incertidumbre o la falta de control durante la crisis sanitaria han provocado un empeoramiento de los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria. Pero, además, no hace falta tener ya un trastorno para aumentar las visitas a la nevera en un momento de pandemia, o de confinamiento.

   Las causantes son las emociones del momento o, más bien, huir de ellas en vez de atenderlas. La experta de UNIR ha detallado, en una entrevista a Europa Press, que se trata de una "estrategia para gestionar las emociones" pero "poco adaptativa y cortoplacista".

   Es una "estrategia con la que tratamos de recobrar la calma; lo que ocurre es que no favorece que resolvamos nuestras emociones". Es, por tanto, una forma "cortoplacista de volver a la calma", algo "lógico" en un momento como el actual, porque se buscan formas de "reducir el malestar de forma rápida". Pero, luego, viene "la culpa" y, también, "problemas de salud".

   Entendiendo que es algo "lógico y normal", el problema es que puede convertirse en un "hábito". De este modo, lo que hay que hacer es, primero, "sin sentirnos culpables, darnos cuenta de que algo está fallando en nuestra capacidad de ponernos en contacto con nuestras emociones"; ver que estamos buscando una vía de escape.

   Se trata de "ser capaces de escuchar nuestras emociones", para darnos cuenta de qué mensaje nos están mandando. En vez de "suprimirlas, devolver la mirada a nuestras necesidades, porque nos están mandado señales de que algo no está bien" y es algo que hay que "atender".

   "Todos queremos salir de las emociones negativas, la ansiedad es entendible", ha señalado al tiempo que ha recomendado "perder el miedo a ponernos en contacto con nuestras propias emociones".

   Se trata de "entender qué me está pasando, ponerle nombre, escuchar las emociones negativas, porque traen un mensaje y lo que solemos hacer es tratar de huir de ellas", cuando "si están ahí es por algo".

   Las estrategias más recomendables son, primero, ser "conscientes, devolver la mirada hacia nosotros mismos" y, después, el ejercicio físico, darnos un paseo o, incluso, "demorar" el comer lavándonos los dientes, porque tener la boca limpia aplaca las ganas de comer.

   También, estructurar las comidas, convertirlas en algo planificado y consciente; no ver la televisión mientras se come y no tener en casa alimentos ya preparados, porque "un paquete de galletas es más impulsivo que si tienes que cocinar".

   Por otro lado, encontramos todas las herramientas tipo mindfulness (búsqueda de la plena consciencia); yoga y toda una serie de ejercicios de relajación que supongan el acto de parar y centrarte en tu cuerpo, apagando el circuito de resolver y resolver.

   Comer es una estrategia "que a corto plazo satisface un impulso, y todo lo que reduce el malestar a corto plazo tendemos a usarlo". De hecho, la comida es un ejemplo pero también ocurre con el alcohol, las drogas o las compras compulsivas; todos ellos impulsos para no ponernos en contacto con nuestro cuerpo.

   Para saber si tenemos un problema es importante pensar en la "intensidad y frecuencia" porque "si ocurre de forma muy puntual, en un momento de estrés muy concreto, muchas veces es reconducible"; pero "cuando es algo muy frecuente" y se convierte en un "patrón de forma intensa" es cuando "genera mucho malestar y problemas de salud".

   También hay factores de personalidad vinculados a estos patrones, con personas mas impulsivas, impacientes, inestables emocionalmente, ya que "cuanto más intensa es la emoción, más necesidad hay de evitarla".

LAURA ROLDÁN DÍAZ

   Licenciada en Psicología, completó su formación a través de distintos estudios de postgrado, doctorándose en Ciencias de la Salud por la Universidad de Alcalá. Desarrolla una actividad vinculada a la docencia y práctica clínica en enfermedad mental grave.

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