Critican que una AMPA colabora con una jornada taurina para niños en Pradejón - FUNDACIÓN FRANZ WEBER
LOGROÑO 18 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Franz Weber ha reclamado este miércoles al Ayuntamiento de Pradejón (La Rioja) la suspensión de la actividad taurina que implica la participación directa de personas menores de edad y que se promociona como "jornada lúdico taurina".
La convocatoria se produce pocas jornadas después de la nueva advertencia del Comité de los Derechos del Niño. Este Comité de Naciones Unidas incorporó una solicitud relacionada con la infancia y la tauromaquia en su apartado 23 sobre "violencia contra los niños" en las Observaciones Finales sobre España.
En ella se dice que "preocupado por el hecho de que los niños sigan presenciando la violencia y la muerte de los participantes durante las fiestas taurinas populares que se celebran en todo el Estado parte, el Comité reitera sus recomendaciones anteriores y recomienda que el Estado parte, tanto a nivel estatal como de las comunidades autónomas, establezca la edad mínima de 18 años para participar en eventos, festivales y escuelas taurinas, sin excepción".
Prosigue pidiendo que "se lleven a cabo actividades de sensibilización entre los funcionarios públicos, los medios de comunicación y la población en general sobre los efectos negativos que tiene en los niños, incluidos los espectadores, la violencia asociada a las corridas de toros".
La solicitud reitera la petición publicada en 2018, durante el anterior ciclo de informes de España y en esta ocasión ya advierte a las comunidades autónomas sobre sus responsabilidades compartidas en la materia. Así, la propuesta en donde colabora el Ayuntamiento de Pradejón y una Asociación de Madres y Padres (AMPA) de menores escolarizados en Educación Primaria, busca normalizar la tauromaquia a través de juegos y simulaciones.
NORMALIZACIÓN DE PRÁCTICAS VIOLENTAS.
Rubén Pérez, coordinador de la campaña Infancia Sin Violencia, ha explicado que "lo que se ofrece como una actividad aséptica en realidad busca normalizar ciertas prácticas nocivas sobre animales, trivializando que más adelante maltratar a un toro, una vaquilla o un eral, para que niñas y niños lo perciban como una actividad aceptable si median cuestiones sociales, culturales, tradicionales o políticas".
"Los menores aprenden a imitar prácticas violentas entre el refuerzo positivo de adultos, entre ellos sus propios familiares y referentes absolutos en su desarrollo psicosocial y moral", finaliza.