LOGROÑO, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -
Yolanca Colás conoció a su abuelo sólo en relatos. Su historia, y la de otros casi cuatrocientos enterrados en el Cementerio de Logroño, tiene desde hoy un memorial levantado por el artista logroñés Óscar Cenzano. "Ha sido mucho dolor en cada casa y es un reconocimiento que se agradece mucho desde lo personal", ha dicho poco antes de su inauguración.
A las 12:30 horas de hoy, en el Cuadro 1 del Cementerio de Logroño, el concejal de Servicios Sociales, Iván Reinares, ha abierto el acto de inauguración del memorial calificándolo como una "deuda moral". "Daría igual que cayesen chuzos de punta, sería un gran día", ha dicho.
Le ha seguido el presidente de La Barranca, entidad de la que, junto a la colaboración del Ayuntamiento de Logroño, ha surgido la iniciativa. Ricardo Blanco, que ha apelado al valor del reconocimiento en el acto de hoy como "elemento fundamental de convivencia", ha señalado los valores de verdad y justicia.
"Lo contrario del olvido no es la memoria, es la verdad", ha proclamado en este sentido el alcalde de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza. Entre las intervenciones, la voz, y la música, de Elena Aranoa aderezaba la solemnidad que imprimían los asistes con su silencio, solo roto por algunas vivas a la república.
Aranoa ha escogido tres piezas de Federico García Lorca, Miguel Hernández y, para terminar, Lucía Sánchez, también de la 'generación del 27' pero silenciada por ser mujer. Con su poema ha querido dar serenidad, como se titulaba, a quienes "no tuvieron la oportunidad de tener serenidad para morirse".
Entre las historias la de Isabel, a la que metieron en la cárcel embarazada después de haberle matado a su marido, de una paliza y cortándole la cabeza con un hacha, cuando se había escondido en el monte.
Hoy, en el Cementerio de Logroño, quien lo recordaba era su nieta, Yolanda Colás, mirando al infinito como si mientras lo narraba estuviese pasando en su cabeza, convirtiendo en un recuerdo vivido el relato de su abuela Isabel, que la crió y cada día besaba la foto de su marido asesinado.
"Siempre me decía mi abuela que mi abuelo estuvo en la guerra tres años, en Tetuán y Larache, y tuvo que venir a España para que lo mataran", ha relatado a Europa Press.
"Mi abuelo", ha añadido, "lo único que defendía era el derecho de los trabajadores a tener un trabajo digno y no tener que salir a la plaza a ver cual era el apoderado que le quería dar una miseria de jornal".
Para ella, "este acto supone un poco de ya es hora". "En nuestro corazón cada uno lleva lo que lleva, y lo que ha significado la pérdida de todos ellos, porque ha sido mucho dolor en casa y es un reconocimiento y se agradece mucho desde lo personal".
Ha entendido "que haya gente que diga, agua pasada no mueve molino, pero si no sabemos de donde venimos a dónde vamos", se ha preguntado. Para Hermoso de Mendoza: "Volver a pasar por el corazón aunque duela".