Calor extremo en las aulas riojanas - SINDICATO PIR
LOGROÑO, 30 May. (EUROPA PRESS) -
La Federación de Enseñanza de USO La Rioja "muestra su preocupación por la situación térmica en la que se ven atrapados algunos de nuestros escolares en los centros educativos". De hecho, este viernes a las 9,07 horas, en un aula de Logroño, los niños tenían en su clase 28º Centígrados y una humedad relativa de 38%.
El Real Decreto 486/1997, que recoge las disposiciones mínimas de Seguridad y Salud laboral y regula las condiciones ambientales en los lugares de trabajo, que establece que el rango de temperatura en lugares de trabajo sedentarios, como son las oficinas, los despachos o los centros de atención al público, está entre los 17 y los 27 grados centígrados.
En lugares de trabajo sedentarios, con masificación de niños, niñas, adolescentes o jóvenes, como son las aulas, las condiciones térmicas deberían ser más controladas.
El secretario general de la Federación de Enseñanza de USO La Rioja,Alejando Vesga, considera que, "cuando hablamos de niños, niñas, adolescentes o jóvenes, por analogía, debemos considerar su pupitre y su aula como su puesto de trabajo" y resalta una peculiaridad del trabajo en las aulas: el cerebro humano, que representa apenas el 2 por ciento del peso corporal, consume aproximadamente el 20% de la energía total del cuerpo. Con estas temperaturas es normal que los chicos estén agotados en el colegio".
Según los estudios sobre ergonomía cognitiva, cuando hace demasiado frío o demasiado calor, el cuerpo desvía recursos energéticos para termorregularse (sudar o temblar), lo que reduce drásticamente la capacidad de concentración, la memoria de trabajo y la agudeza mental.
La temperatura ideal para el trabajo en el aula está entre los 21ºC y los 23ºC; superada esa temperatura aparecen los errores en comprensión y redacción y disminuye considerablemente la atención y, superados los 26ºC, la productividad cognitiva cae entre un 10% y un 15% debido a la peor retención de memoria, menor velocidad de procesamiento y mayor frustración, irritabilidad o apatía sensación de fatiga e irritabilidad. Las condiciones de temperatura y humedad en las aulas varia mucho entre colegios y, dentro de cada colegio, son diferentes en cada aula.
Según Vesga, "no podemos generalizar diciendo que todo es un caos; pero lo que sí debemos pedir es flexibilidad por parte de la inspección de educación para que el profesorado adapte el trabajo del aula a la realidad de cada grupo; a la vez que exigimos que la Administración tome medidas presupuestarias para que todos los centros educativos sostenidos con fondos públicos hagan frente a esta emergencia"; y señala, entre ellas, "la financiación de la instalación de aparatos de aire acondicionado, el cambio de ventanas, o el asilamiento térmico de aulas y edificios".