Los análisis de ADN revelan un elevado porcentaje de errores en la denominación del pescado en restaurantes de Madrid

Publicado 10/10/2018 11:45:49CET

MADRID, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los análisis de ADN han detectado un elevado porcentaje de errores en la denominación del pescado que se sirve en "un buen número" de restaurantes madrileños, según han constatado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

Los resultados de este estudio sugieren que es una práctica
"relativamente común y extendida en la ciudad", pese a que el número de muestras es relativamente reducido.

Para llevar a cabo este estudio, clientes anónimos tomaron 77 muestras de pescado en distintos restaurantes localizados en 9 distritos de Madrid.

Tras ello, se identificó la especie a la que pertenecían mediante el análisis de ADN y se cotejaron los resultados con los del menú siguiendo la nomenclatura oficial elaborada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Los resultados revelaron que el 28.12 por ciento de las muestras se vendieron bajo un nombre incorrecto en el 37.5 por ciento de los restaurantes.

El mal etiquetado, al que son más proclives algunas especies, puede darse en el momento de la captura, en la lonja, durante el procesado, en los mercados o en los restaurantes.

"El porcentaje de etiquetados erróneos podría ser mayor en los restaurantes que en los supermercados o lonjas, pero existen pocos datos de momento. Es necesario aumentar los análisis para confirmar estas suposiciones", explica el investigador del MNCN José Luis Hórreo.

"La alta proporción de errores que hemos detectado sugiere que sería necesario un control más efectivo para evitar el fraude", continúa Hórreo, quien ha precisado que se han encontrado con "una relación significativa entre los errores de etiquetado y el nivel socioeconómico de los distritos estudiados, siendo el mal etiquetado una práctica común y ampliamente extendida en la ciudad".

Desde el CSIC advierten de que vender unas especies en lugar de otras puede acarrear un riesgo para la salud del consumidor y suponer una amenaza para la conservación de especies en peligro.