MADRID 25 Feb. (EUROPA PRESS) -
Casi 900 personas han firmado una carta que ha sido remitida este viernes al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, pidiéndole que no prohíba la presencia de músicos callejeros de manera generalizada, sino que "solucione los problemas puntuales que pueda haber" en relación a este colectivo.
La iniciativa, que ha sido impulsada por la Asociación La Vida en Danza, ha permitido recoger 891 firmas de vecinos de la capital a través de la plataforma web Actuable contra la nueva ordenanza del Ruido, que ha sido aprobada por el Pleno de este viernes.
En la misiva, los firmantes aseguran que Madrid quiere "seguir moviendo sus pies al paso de tantos músicos callejeros" y rechazan una "nueva mordaza más para la música" en la ciudad.
"Nos sorprende que un político públicamente declarado melómano, que se quedó hasta el final del concierto que dimos en la plaza de la Villa con motivo de la celebración de Janucá y descendiente del insigne músico español (Rafael) Albéniz quiera ahora privarnos a los ciudadanos de disfrutar de la música en la calle", señala la carta.
Además, avisan de que con esta prohibición "Madrid se empobrecerá culturalmente y el turista sólo verá un Madrid sin terminar", y recomiendan al primer edil que "baje a las profundidades del metro y haga el transbordo en Goya hacia Banco de España oyendo, tal vez, una de las mejores interpretaciones de boleros que puede encontrar en su ciudad".
"O que se pasee por la calle del Carmen y disfrute de la voz de una soprano bielorrusa que conmueve el alma con la interpretación del 'Ave María'. O que se pasee por su flamante recién estrenada calle Serrano y cambie su acelerado ritmo del jazz que nos regalan gratis los rumanos del saxo y el trombón. Señor alcalde, deje de oír música celestial y ponga los pies en el asfalto de Madrid", apostillan.
Así, solicitan que "se elimine del artículo 41 la prohibición generalizada de actuaciones en el medio ambiente exterior o que se empleen elementos de percusión, amplificación o reproducción sonora" que recoge el texto normativo.
"Hace falta una regulación donde surja un problema, no crear más problemas donde no los hay", añaden, sugiriendo que si los vecinos de Centro se quejan del ruido pueden "estudiar (el problema) in situ, mandar a sus acólitos, analizar el nivel de ruido-sonido, poner señales de 'zona silenciosa', o prohibir el problema concreto de que la gente se sienta acosada por los músicos que piden después de su actuación".
Si no, se pondrá en peligro a muchos pequeños grupos y aficionados a la música que no pueden permitirse alquilar un local para ensayar y que usan la calle y a los ciudadanos como escenario y público permanente.
Es el caso, en concreto, de la propia asociación promotora de la recogida de firmas, que cada segundo domingo de mes realiza una actividad de Danzas del Mundo en el parque del Oeste con permiso de la Junta y a la que asisten más de 200 personas. "En ocasiones ensayamos en el parque o en el metro, no cobramos, tampoco podemos alquilar un local entre semana y hay mucho jubilado que disfruta con nuestros ensayos", explican.