La casita del Ratoncito Pérez se esconde tras una diminuta puerta en Pontejos, abierta de par en par a los madrileños

No es la única vivienda que posee en la capital el roedor, personaje que nació en el siglo XIX de la mano del padre Luis Coloma

Interior de la casita del Ratoncito Pérez en la calle Marqués Viudo de Pontejos, decorada con motivo de la Navidad
Interior de la casita del Ratoncito Pérez en la calle Marqués Viudo de Pontejos, decorada con motivo de la Navidad - EUROPA PRESS
Europa Press Madrid
Publicado: sábado, 10 enero 2026 9:14

MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

A pocos pasos de la emblemática Puerta del Sol, en el número 2 de la calle Marqués Viudo de Pontejos, se esconde la casita del Ratoncito Pérez, una encantadora recreación del hogar del famoso roedor que nació en el siglo XIX de la mano del padre Luis Coloma, quien escribió un cuento para Alfonso XIII después de que este perdiese un diente de leche.

En el relato, se decía que cerca del Palacio Real vivía un ratón con su familia en una caja de galletas que se guardaba en una confitería, y que cada noche visitaba las habitaciones del futuro rey y de otros niños más humildes. De esta manera, Pérez se convirtió en el entrañable personaje que visita todavía hoy a los niños y deja un regalito por cada diente que pierden.

Su casita de Pontejos, en el antiguo registro del gas del edificio, es obra del portero de la finca y se ha convertido en un rincón pintoresco que atrae tanto a madrileños como a turistas. Aunque es complicado que el Ratoncito Pérez se deje ver en persona debido a su constante ajetreo, siempre invita a todo aquel que pasa por esta zona de la ciudad a visitar su hogar.

La vivienda, aunque modesta, está llena de detalles que la hacen única. Durante las navidades pasadas, por ejemplo, se pudo ver un diminuto abeto decorado, un buzón para las cartas a los Reyes Magos y hasta una pequeña pata de jamón, para no perder la tradición de las cenas familiares en estas fechas.

El Ratoncito Pérez cambia la decoración de su hogar según la temporada. Durante el verano, transformó su casita en una pequeña zona de ocio, con piscina, una hamaca y una sombrilla para huir del calor que se respira en la capital, con temperaturas que superan muchas veces los 35ºC.

La Semana Santa tampoco pasó desapercibida para el pequeño ratón, que decidió colar en su hogar a un pequeño nazareno como los que protagonizaron las procesiones que recorrieron la ciudad. Por supuesto, Halloween también tiene un lugar destacado en la agenda de este roedor, con telarañas, calabazas y una escoba de bruja olvidada.

Tampoco faltó la festividad de San Isidro, patrón de Madrid. Durante esos días, el Ratoncito Pérez se vistió de chulapo y su casita lució, con bien de chulería y toque castizo, un gran mantón de manila, como los que se ven cada año en la Pradera de San Isidro entre chotis y claveles.

Aquellos que deseen conocer esta pintoresca casita pueden hacerlo de manera gratuita, aunque no es raro que se formen colas. Tras su puerta hay una hucha en la que los visitantes pueden depositar donativos para el mantenimiento de este curioso rincón, parada obligatoria para los que buscan un poco de magia en medio del ajetreo de la ciudad.

EL RATONCITO PÉREZ Y SUS CASITAS EN MADRID

La de la calle Marqués Viudo de Pontejos no es la única vivienda que posee el Ratoncito Pérez en la capital. En el número 48 de la calle San Vicente Ferrer, detrás de una pequeña puerta, se esconde una habitación con todo tipo de detalles en miniatura protegida por una mampara de cristal.

En este diminuto inmueble, el roedor también cambia la decoración al compás de las estaciones, incorporando elementos como un árbol de Navidad, un paraguas o un montón de libros. Aunque lo que nunca falta sobre la mesa es un buen pedazo de queso madrileño.

Otra de sus casas puede encontrarse en la calle Velázquez, 13, bajo una clínica dental. Este hogar, mucho más amplio y con todo tipo de detalles, es fácil encontrarlo gracias a una gran placa que identifica a su inquilino.

Aunque, más allá de sus famosas casitas, Pérez también cuenta con numerosas puertas repartidas por toda la ciudad, una de ellas en la céntrica calle Arenal, para poder corretear entre los edificios sin ser visto.

Además, en la salida del metro de Banco de España, debajo de una de las verjas que rodean las escaleras del suburbano, el pequeño ratón cuenta con un acceso secreto para poder acceder al metro y llegar mucho más rápido a las casas de los niños a los que debe visitar para llevarse sus dientes.

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