Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid junto a perros de la unidad canina - COMUNIDAD DE MADRID
MADRID 29 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una campaña de vigilancia para la detección de cebos envenenados en el medio rural y en terrenos cinegéticos de la región con el objetivo de evitar el uso de esta práctica prohibida y que en ocasiones se utiliza como método de control de fauna en zonas próximas a cotos de caza o explotaciones ganaderas.
La campaña tendrá una duración aproximada de seis semanas y cuenta con el despliegue de la Unidad Canina del Cuerpo de Agentes Forestales (UCAF), especializada en su búsqueda, según un comunicado del Ejecutivo, que apunta a que esta práctica se suele llevar a cabo en zonas con presencia de zorros e incluso perros o gatos.
La colocación de cebos envenenados es un método no selectivo que provoca daños a la biodiversidad, ya que pone en riesgo a aves emblemáticas y amenazadas en la región, como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el milano real. General además un efecto en cadena, ya existe el riesgo de intoxicaciones secundarias.
Los equipos estarán formados por un agente forestal y un perro detector, y se encargarán de recorrer las áreas previamente planificadas para localizar cebos o restos contaminados con sustancias tóxicas, priorizando zonas donde antes se hayan localizado animales muertos por veneno, especialmente especies depredadoras.
Estos casos suponen un "peligro real" para excursionistas, ganaderos, cazadores y para la fauna silvestre y doméstica que transita por el campo. Su colocación puede conllevar penas de prisión de hasta dos años, además de las "cuantiosas multas e inhabilitación especial para el ejercicio de la caza y otras actividades".
Los delitos ambientales relacionados con la fauna son una parte relevante de los procedimientos penales que los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid investigan anualmente en colaboración con la Fiscalía de Medio Ambiente.
Tan solo en 2025 se registraron 55 casos vinculados con este asunto, aproximadamente un 40% de los delitos investigados por el cuerpo regional.
UNIDAD CANINA DE AGENTES FORESTALES
Los perros de la Unidad Canina de Agentes Forestales están específicamente adiestrados para identificar venenos altamente letales, incluso cuando se encuentran en pequeñas cantidades, impregnados en carne o dentro de carcasas.
Su intervención, que puede llegar a zonas imperceptibles para el ojo humano, permite aumentar la eficacia de la detección temprana de cebos en zonas extensas y de difícil acceso, evitando la mortalidad masiva de animales.
Esta sección cuenta con cinco guías y siete perros especializados en la búsqueda de este tipo de sustancias tóxicas y también en acelerantes que pueden provocar grandes incendios en los bosques.
Además, entre sus labores también se encuentra el participar en actividades de educación ambiental, especialmente en actos dirigidos a niños.