La conexión de Chamartín con la T4 cubrirá Valdebebas, la ampliación de recintos feriales y el Campus de la Justicia

Actualizado 06/11/2009 17:14:12 CET

MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

La futura conexión de la estación de Chamartín con la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas a través de Cercanías, que estará lista para finales de 2010, cubrirá la zona de influencia de Sanchinarro, Valdebebas, la ampliación de los recintos feriales, el Campus de la Justicia y la Ciudad Deportiva del Real Madrid.

El ministro de Fomento, José Blanco; la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre; y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, acudieron hoy al calado (fase final de la excavación) del túnel que conectará el aeropuerto con la estación de Chamartín en apenas doce minutos.

La línea, de cerca de 9 kilómetros, está incluida en el Plan de Cercanías para Madrid, presentado el pasado mes de mayo por Blanco y Aguirre. En concreto, el nuevo trazado tiene sus extremos en dos estaciones ya construidas, Chamartín y Barajas (T-4) --la estación de Barajas fue ejecutada en las obras correspondientes a la T-4 del aeropuerto-- con dos paradas intermedias, la de Manoteras y Valdebebas.

La nueva línea posibilitará la reducción de tiempos de viaje al aeropuerto. Así, el recorrido entre las estaciones de AVE de Chamartín y Atocha y el Aeropuerto de Madrid-Barajas (T-4) se podrá realizar en diez y 24 minutos respectivamente. Además, desde el centro de Madrid (Puerta del Sol) se podría acceder a la Terminal T-4 en 22 minutos.

Con una inversión de 161,7 millones de euros para la construcción de la línea, las obras del acceso ferroviario al aeropuerto de Barajas se dividen en dos tramos, uno de ellos soterrado. El primero consiste en la cuadruplicación de la doble vía de contorno de Hortaleza con una longitud aproximada de 4,1 kilómetros, que va desde la cabecera norte de la estación de Chamartín hasta el cruce con la M-40.

En este tramo, se construye además la estación de Manoteras, que permitirá el intercambio de viajeros con la línea 1 de Metro Ligero entre Pinar de Chamartín y Las Tablas. Mientras, el segundo tramo consiste en una doble vía de nuevo trazado soterrado en su totalidad. La longitud de este tramo es de 4,7 kilómetros.

En este punto destaca la ejecución de la estación de Valdebebas, que prestará servicio al nuevo desarrollo urbanístico, a la ampliación de los recintos feriales Juan Carlos I (Ifema), a la Ciudad Deportiva del Real Madrid y a la futura Ciudad de la Justicia. La línea finaliza en la estación de Barajas-T4.

El tramo soterrado está equipado con siete pozos de ventilación y salida de emergencia, dos rampas de acceso de vehículos ligeros y pesados, el acceso al túnel mediante ascensor para ambulancias en las estaciones subterráneas, la vía en placa sobre plano único para facilitar la evacuación, un cable de detección de incendios y telefonía móvil.

TRANSPORTES DEL SIGLO XXI

Blanco destacó la importancia de la "intermodalidad" en el transporte del siglo XXI y la necesidad de contar con una infraestructura de estas características en la capital, puesto que el Aeropuerto de Barajas, en el que trabajan más de 40.000 personas y pasan cada año 50 millones de viajeros, "es la puerta de Madrid y de España al mundo".

"Será un enlace que dejará a diez minutos de Chamartín y a 24 de Atocha, a los 180 destinos de todo el mundo a los que se puede llegar desde Barajas", apuntó Blanco, quien manifestó la importancia también de las tres nuevas estaciones. "Esta obra es un referente del impulso que queremos dar a los transportes de Madrid", apostilló.

La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, señaló que desde las administraciones se tiene que hacer "todo lo posible" por potenciar instalaciones como las del Aeropuerto de Barajas, que crea 200.000 empleos entre los puestos directos e indirectos y supone el 2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de España.

Además, en este caso, el Aeropuerto de Barajas es "clave" en la conexión entre Iberoamérica y Europa, y en la "pronta recuperación económica" que desde todas las administraciones ansían. En este sentido, señaló que con este túnel "la conexión está ya más cerca" y esperó que se cumplan los plazos previstos, tal y como ya se ha solicitado en el Congreso de los Diputados.

Por su parte, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, recordó que la red de Metro llegó por primera vez a Barajas en 2002 y dotó a la ciudad de una rápida conexión --apenas doce minutos-- entre su centro financiero y el aeropuerto. "Al igual que ocurrió entonces, Madrid se volverá un espacio más accesible para el resto del mundo, más competitivo y con mayor capacidad para generar riqueza", aseguró.

Asimismo, manifestó la importancia de invertir en Madrid porque además de actuar "para los madrileños", se crea una "estrategia que genera un valor añadido para toda la economía española". Con el 7 por ciento de toda la población española, esta ciudad genera el 11,9 por ciento del PIB nacional, un dato superior al de catorce comunidades autónomas juntas. "Esa proporción confirma la eficiencia de Madrid a la hora de generar riqueza y progreso", puntualizó.

LA FASE FINAL DEL TÚNEL

Se denomina calado o 'cale' a la fase final en la excavación de un túnel. Hoy se asistió a la excavación del último avance del túnel ejecutado desde el lado Chamartín. Se han unido de este modo los dos frentes de ataque que, durante los últimos meses, se venían excavando desde ambos sentidos: Chamartín y Valdebebas.

Este túnel se ha construido por el método belga, que consiste en ejecutar su sección por avances de unos dos metros y medio de longitud. La excavación del túnel se realiza por procedimientos manuales, en fases de sección reducida, de manera que según se va excavando se va realizando la entibación.

Así, en primer lugar se excava una pequeña sección, 'la mina', situada en la clave del túnel. Una vez sostenida ésta mediante entibación de madera, se empieza a abrir lateralmente su sección hasta tener completamente excavada y sostenida la bóveda en toda la longitud del avance, momento en el que se procede a su hormigonado.

Esta operación se suele completar cada 24 horas, de manera que la sección del túnel queda ya con el que será su revestimiento definitivo. Posteriormente, unos metros más atrás del frente se procede a la construcción de la totalidad de la sección del túnel, ejecutando sus hastiales o paredes laterales, y, finalmente, la contrabóveda, con la que se concluye la excavación.

Este método tradicional busca tener en cada momento pequeños frentes de excavación abiertos, aumentando así la seguridad de todo el proceso constructivo.