Un excomisario de la UCI niega haber acosado a diez subordinadas

Una de las afectadas relató en un blog titulado 'Angustias' el acoso que sufría

Audiencia Provincial de Madrid
EP
Europa Press Madrid
Actualizado: lunes, 9 mayo 2011 16:49

MADRID, 9 May. (EUROPA PRESS) -

Mauricio M.L., jefe de la Unidad de Coordinación y Cooperación Internacional (UCI) de la Policía Nacional entre 2004 y 2006, ha negado este lunes en el juicio que se celebra haber acosado de forma sexual hasta de diez subordinadas de su Unidad, a quienes ofrecía puestos de relevancia a cambio de favores sexuales.

Este exalto mando policial afronta un año y dos meses de prisión por dos delitos de acoso sexual continuado. Las acusaciones particulares, que representan a dos de sus víctimas, solicitan hasta diez años de cárcel y siete meses de prisión por abuso sexual, lesiones, amenazas y coacciones.

En su declaración, el procesado ha negado los hechos de los que se le acusa, asegurando ser "víctima de un complot" por parte de las mujeres que le acusan. "Me consta que han conciliado sus declaraciones para mentir sobre mi", ha aseverado y ha insistido en que nunca hizo ninguna proposición a ninguna de sus subordinadas.

En el caso de Eva L., el acusado ha relatado que cuando llegó a esta Unidad solicitó el puesto de agregada de Interior en los Países Bálticos. En el Puente del Pilar, le comunicó que debía asistir a una cena con los altos mandos policiales de esta país al ser "una oportunidad única" para el conocimiento de los mandos.

Así, ha contado que acudieron a un tablao flamenco y, a continuación, fueron a un bar de copas, donde la mujer ingirió cinco copas. Al concluir la noche, se ofreció a llevarla a su casa en el coche oficial.

A preguntas sobre si se abalanzó sobre ella al parar en un semáforo, el acusado ha negado este supuesto y ha insistido en que la mujer se durmió durante todo el trayecto porque estaba "bebida". "En absoluto hice nada", ha recalcado.

Asimismo, ha negado que la propusiera de forma habitual acudir a un bar de copas para tratar asuntos de trabajo. En este punto, ha indicado que si lo hacía, siempre iba acompañado de otro mando policial y se trataban temas de trabajo.

PAVOR A LAS TARDES EN LA UNIDAD

Sin embargo, la versión ofrecida dista de la relatada por la víctima. La mujer ha explicado que nada más incorporarse a su nuevo puesto, el procesado le ofreció el cargo de agregada de Interior en Lituania, algo que a ella le sorprendió.

"Me llamó a las once de la noche para ir a un tablao flamenco con los lituanos y no me podía negar porque era mi jefa. Me pidió una copa, pero no la bebí porque tenía que hablar en inglés y quería estar en las mejores condiciones", ha relatado.

Así, ha contado que después se fueron a un bar y se ofreció a llevarla a casa. "Se abalanzó sobre mí y me dijo que le besara. Mi reacción fue apartarme y me apeé del vehículo. Me despedí educadamente porque era mi jefe", ha señalado.

Según su relato, las tardes en las que se quedaba sola en la unidad, el procesado se plantaba en su despachó. "Se ponía a fumar y me echaba el humo a la cara al tiempo que me decía que guapa era. tenía pavor a quedarme solo en la unidad", ha apuntado.

"Tenía un estrés continuo porque no sabía lo que podía ocurrir cada día. Todos los días los vivía como una auténtica odisea de nervios", ha señalado la mujer, a quien se le empezó a caer el pelo y a tener problemas digestivos por la situación de estrés que vivía.

Además, ha narrado que cuando estaba destinada en Lituania tuvo conocimiento que otra chica estaba viviendo una situación similar. Un compañero le pasó el link de un blog titulado 'Angustias' en el que se relataba una situación similar.

Tras ello, se puso en contacto con esta persona para denunciar los hechos. "Propuse a compañeras hacer un frente común para no sufrir represalias. Pero muchas no accedieron", ha indicado.

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