Una pareja reclama 200.000 euros al SERMAS por perder presuntamente unas muestras de semen congelado

Actualizado 21/11/2017 18:08:54 CET
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EUROPA PRESS/CENTRO GUTENBERG MÁLAGA

MADRID, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

Una pareja ha reclamado 200.000 euros en concepto de responsabilidad patrimonial al Servicio Madrileño de Salud por presuntamente perder unas muestras de semen que congelaron antes de que él tuviera cáncer para poder tener hijos biológicos en un futuro.

Según ha confirmado a Europa Press uno de los abogados de la pareja, Javier de la Peña del despacho Lex Abogacía, el hombre congeló su semen en el Hospital Ramón y Cajal una vez se enteró del riesgo para la fertilidad que corría debido a un tratamiento contra un cáncer que estaba sufriendo. En 2016, cuando decidieron formar una familia, acudieron al Hospital para utilizar dichas muestras, pero nunca se encontraron.

"El daño emocional y psicológico que se ha infligido a la pareja es tremendo", asegura De la Peña, que señala que lo que más les "perturba" es no saber "si su semen ha sido utilizado por otras parejas o si simplemente se ha extraviado". "Puede tener un hijo por ahí y no lo sabe", puntualiza.

Ese daño del que hablan les llevó a interponer por vía administrativa una reclamación al Servicio Madrileño de Salud, que aún está estudiando el caso. El letrado no cree que sea necesario llegar a judicializar el caso, porque estima que "no hubo actuación dolosa por parte del Hospital" y ya que presupone que le darán la razón aunque no la reclamación completa de 200.000 euros.

Sin embargo, sí señala que se produjo "un fallo organizativo y de gestión garrafal", y que le preocupa que esto "no sea un caso aislado, sino algo común en el funcionamiento del Hospital".

HISTORIA DE LA PAREJA

El varón, en 2001 cuando tenía 23 años, fue diagnosticado con la enfermedad de Hodgkin, un tipo de cáncer en el sistema linfático, en el Hospital Militar Central Gómez Ulla.

Para el tratamiento de esta enfermedad, se sometió a quimioterapia y radioterapia, y posteriormente a dos trasplantes de médula. Tras el procedimiento terapéutico, logró que la enfermedad remitiera completamente.

Dada su edad, con carácter previo al inicio de los tratamientos, los oncólogos le recomendaron que congelara y almacenara su semen debido al riesgo que tiene para la fertilidad el tratamiento "agresivo" contra el cáncer al que iba a ser sometido.

Esta criopreservación se llevó a cabo en el Laboratorio de andrología del Hospital Universitario Ramón y Cajal en el mes de enero de 2001, donde, "a fin de contar con un buen número de muestras e incrementar las posibilidades de éxito de embarazo", se almacenaron 6 dosis de su semen.

Después, acudió periódicamente a controles sobre su enfermedad, tras los que aprovechaba para ir a la Unidad de Andrología "a fin de comunicar su interés en que las muestras permanecieran criopreservadas ante los resultados negativos de los seminogramas (prueba para evaluar la calidad del semen) que se iba realizando".

"Durante todos estos años se le comunicó al paciente que
sus dosis continuaban criopreservadas, mucho más teniendo en cuenta que los resultados de los seminogramas evidenciaban la situación clínica de esterilidad", explica su letrado.

En el mes de mayo de 2015, cuando la pareja decidió someterse a tratamientos de fertilidad "para formar una familia", acudió a la Consulta de Reproducción del Ramón y Cajal, donde le recomendaron la fecundación in vitro, una técnica que no posee el hospital, por lo que fueron derivados al Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares.

Tras esperar "durante meses" la lista de espera del Príncipe de Asturias, e "ilusionados con la idea de ser padres", comenzaron con las pruebas para el tratamiento de reproducción asistida, se les informó que debían ser ellos mismos los que se encargaron del transporte del semen desde el Ramón y Cajal hasta el Hospital de Alcalá, donde le facilitaron un dispositivo frigorífico para conservar las muestras genéticas.

Cuando fueron a buscarlo, el letrado señala que para la pareja comenzó "lo que ha sido un verdadero calvario y lo que ha frustrado de forma irreparable su proyecto vital": desde el banco de semen se les comunicó que no encontraban sus dosis de semen crioconservadas.

Ante esta circunstancia, varios doctores de la Unidad de Fertilidad se reunieron con la pareja, y les explicaron que "no sabían qué había ocurrido con sus muestras". "En un estado de angustia e impotencia fácilmente comprensible", la pareja asistió a las explicaciones de los médicos.

Uno de los doctores les indicó que tras vaciar todos los tanques sus dosis no estaban en el banco, "que las habían buscado por todos los sitios y que no constaba nada escrito en la historia clínica". Los facultativos les pidieron perdón, les sugirieron tomar medidas legales, según cuenta el abogado, y reconocieron que era la primera vez que ocurría algo así en el hospital.

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