Ponentes en la Comisión de Sanidad coinciden en que el modelo de los nuevos hospitales no asegura más calidad ni menos costes

Actualizado 19/12/2008 14:37:12 CET

MADRID, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los dos ponentes de hoy en la Comisión de Estudio de los diferentes modelos de gestión sanitaria coincidieron en que el modelo de financiación público-privada (PFI) existente en los nuevos hospitales de la región no asegura más calidad en la prestación del servicio, una bajada de los costes o una mayor transparencia administrativa.

El ex gerente del hospital 12 de Octubre de Madrid, Ramón Gálvez, criticó hoy el modelo de financiación público-privada (modelo PFI) porque se ha demostrado que esta medida tiene mayores costes, mayor opacidad y no aporta más calidad en la prestación de servicios que otros modelos de gestión sanitaria.

En la misma línea se expresó el ex presidente de la OMC Guillermo Sierra quien indicó que antes de implementar un nuevo modelo de gestión sanitaria "hay que ser muy prudentes", y que aseguró no tener evidencia de que estos modelos "hayan reducido la burocracia ni aumentado la productividad, la eficiencia, la calidad, transparencia, equidad y accesibilidad".

En la Comisión de Estudio de los modelos de gestión sanitaria celebrada hoy en la Asamblea de Madrid, Gálvez hizo un recorrido por la historia de los diferentes modelos y se centró en la aplicación en Reino Unido del modelo PFI, tan discutido por los partidos de la oposición en Madrid, y señaló que estudios sobre este modelo revelan que "el coste total de los proyectos PFI es hasta seis veces el de un hospital tradicional", que la tramitación administrativa previa es compleja, que hay "opacidad en la gestión" y que existe un "riesgo de monopolio de los gestores de las infraestructuras" sanitarias.

Asimismo, el ex gerente del hospital madrileño indicó que la aplicación de este modelo ha supuesto la "reducción de un 25 por ciento de las camas hospitalarias", y apuntó que "no hay indicadores reales", ni datos para poder comparar sus funciones con las de los hospitales tradicionales.

Por su parte, el ex presidente de la OMC, Guillermo Sierra, afirmó que la gestión pública no es mala, sino que lo que pasa es que "está mediatizada por intereses políticos y electoralistas", hecho que, según indicó, condiciona las decisiones de los altos cargos. Además, mostró su "extrañeza al comprobar que se sigue insistiendo en diferentes modelos cuando la gestión directa no ha sido explorada al máximo".

"No critico ni un modelo ni otro, digo que hay antecedentes que no me demuestran la bonanza de los sistemas de gestión de los que estamos hablando", indicó en referencia a las nuevas fórmulas, y reseñó que el verdadero problema no es la gestión en si, sino los recursos humanos. Así, dijo que no pueden apoya estas nuevas fórmulas porque no contemplan de qué manera se va a motivar a los procesionales y cómo se va a mejorar la calidad. "Si los modelos de gestión no contemplan la motivación, hay que ser muy prudentes", afirmó.

Por su parte, el portavoz socialista en la materia, Lucas Fernández, destacó que se opone al modelo de competencia y que apuesta por la "complementación y la colaboración frente a la competencia".

Por su parte, el diputado del PP Javier Rodríguez se refirió al momento en que Gálvez estaba al frente del 12 de Octubre y dijo que "tenía casi todo lo no sanitario externalizado". Además, añadió que los ingresos eran menores que los que presenta en la actualidad el centro madrileño, y hechos como que las Urgencias atendían menos gente que en la actualidad.

APUESTAS DE LOS EXPERTOS

Gálvez apostó por descentralizar la organización hacia una mayor autonomía de los profesionales, que garantice la continuidad asistencial, "que no está garantizada en el modelo PFI". Además, dijo que esta medida supone un marco diferente en el que se hace un diseño del proceso del principio hasta el final, con un enfoque basado en los procesos al estímulo del sistema de consorcios de Cataluña. De esta manera se posicionó en contra de los modelos que suponen "estructuras rotas".

Sierra también apostó por la complementariedad público-privada, pero consideró que "no tienen que sustituirse el uno al otro", abogó por la profesionalización de los cargos directivos contra su politización. Además, dijo que "los nuevos hospitales se justifican más por intereses electorales que por criterios de intereses reales".