El militar acusado de estrangular a su mujer delante de sus hijos - EUROPA PRESS
MADRID 19 May. (EUROPA PRESS) -
Psiquiatras han descartado que el militar acusado de estrangular a su mujer en noviembre de 2024 padeciera un Trastorno Depresivo Mayor (TDM) en el momento de los hechos al considerar que mantenía intactas sus capacidades cognitivas y volitivas durante el crimen, ocurrido delante de sus dos hijos menores.
Así lo han expuesto este martes durante la reanudación del juicio que se sigue contra un capitán del Ejército de Tierra, quien se enfrenta a una petición de hasta 27 años de prisión por un delito de asesinato con agravantes de parentesco y de género, además de un delito de lesiones psíquicas a los menores.
La pericial es clave en la vista oral dado que la defensa solicitó en las cuestiones previas una eximente completa para su cliente por alteración psicológica.
Durante la vista oral, una de las expertas en Psiquiatría que evaluó al acusado durante semanas en prisión explicó que en ningún momento aportó informes médicos previos que acreditaran una situación psicológica grave anterior al crimen.
La perito señaló que, tras las exploraciones realizadas y sin que sea "una certeza", se habría descartado la existencia de un trastorno depresivo mayor o de cualquier patología que afectara de forma significativa a su capacidad para comprender la realidad o actuar conforme a esa comprensión.
AFECTADO POR CONFLICTO CONYUGAL
Además, indicó que el procesado presentaba un "trastorno adaptativo" vinculado al deterioro de la relación matrimonial y al conflicto familiar que atravesaba, especialmente ante la inminente demanda de divorcio.
Sin embargo, este cuadro no cumplía los criterios clínicos de un trastorno ansioso-depresivo grave. "Había una situación anímica reactiva al conflicto conyugal, pero no un trastorno depresivo mayor", expuso ante el tribunal.
Igualmente, destacó que el acusado relató con detalle lo ocurrido y recordaba perfectamente los hechos. "Reconoció todo y me contó lo sucedido. Dijo que estaba rabioso y que no fue intencionado", explicó.
No obstante, ha apuntado que, aunque pudiera encontrarse emocionalmente afectado por la situación matrimonial, ello no implicaba una alteración de sus capacidades mentales.
En este sentido, la psiquiatra ha señalado que el militar se encontraba cognitivamente "bien" y que era capaz de comprender plenamente sus actos. Incluso ha afirmado que una persona con un trastorno depresivo grave difícilmente podría mantener el nivel de actividad académica que desarrollaba el acusado, quien cursaba estudios de grado superior en esas fechas.
Asimismo, ha destacado que el ingreso en prisión y la pérdida de libertad podrían haber generado posteriormente un trastorno adaptativo asociado al impacto emocional de los hechos y del proceso judicial, aunque volvieron a descartar una depresión clínica. Según manifestaron, el malestar psicológico detectado estaba relacionado principalmente con el proceso de separación y divorcio.
ESTALLIDOS DE IRA
La pasada semana, el juicio contó también con la declaración de una amiga íntima de la víctima, quien describió al acusado como una persona "controladora, calculadora y con estallidos de ira". La testigo sostuvo ante el tribunal que la enfermera llevaba meses sufriendo una convivencia muy deteriorada y que el militar no aceptaba la ruptura sentimental.
La mujer, compañera de trabajo de la víctima en el Hospital Gregorio Marañón, relató que dos días antes del crimen Leticia le confesó que quería divorciarse porque "no podía más". Según explicó, la víctima le contaba con frecuencia las discusiones y tensiones que sufría en su matrimonio y aseguraba que su marido necesitaba terapia para controlar la ira.
La testigo recordó además un episodio ocurrido en agosto de 2024, cuando Leticia trató de grabar una discusión con su marido. "Él la pilló y fue entonces cuando le levantó la mano", afirmó ante el jurado popular. También aseguró que la víctima nunca llegó a denunciarle porque estaba preocupada por sus hijos y por las consecuencias familiares que ello pudiera acarrear.
Según su relato, el acusado llegó incluso a decirles a los menores que "su madre estaba loca", una situación que, a juicio de la amiga, agravó el sufrimiento de la víctima en los meses previos a su muerte.
Con estas declaraciones, las acusaciones mantienen la tesis de que el militar actuó movido por el rechazo a la ruptura matrimonial y que era plenamente consciente de sus actos cuando presuntamente asesinó a su esposa delante de sus hijos menores.