Archivo - Interior de la factoría vallisoletana de Renault. - EUROPA PRESS - Archivo
VALLADOLID 4 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Dirección de Renault y los sindicatos retomarán este jueves, 5 de marzo, las negociaciones del convenio colectivo para los próximos tres años entre los reproches por parte de la empresa de propuesta "inasumible" por parte de la representación de los trabajadores y la crítica de "inmovilismo" de la parte social.
Los sindicatos y la representación de los trabajadores mantendrán en esta ocasión la cuarta reunión --después de la que se celebró para la constitución de la comisión negociadora-- para intentar avanzar en los diferentes temas objeto de negociación, que en el último encuentro se llevó a cabo por bloques con el fin de intentar progresar.
Sin embargo, no se produjeron avances al no llegar a acercamientos, al considerar la empresa que es imposible aplicar determinadas de las propuestas presentadas por los sindicatos --que concretaron que doce fueron rechazadas y sobre ocho no se pronunció Renault-- porque provocarían una disminución de la flexibilidad.
En el marco de este último encuentro, los sindicatos exigieron a la empresa conocer el plan industrial, que se pusieran "las cartas encima de la mesa", cuántos vehículos se contemplan o el tipo de tecnología que se plantea, algo sobre lo que la Dirección ha manifestado que "no es posible ofrecer más detalles" en este momento y condiciona al convenio colectivo.
Así, mientras Renault calcula que las medidas de la propuesta sindical para el nuevo acuerdo supondría encarecer los costes en más de un 50 por ciento respecto a los actuales en caso de que se aplicara y ha pedido su revisión, la parte social reclama saber el futuro de las plantas españolas ante una postura actual de ambas partes "muy alejada" y "muy dura" por parte de la empresa, que sitúa como ejes prioritarios de negociación la reducción del absentismo, el incremento de la flexibilidad y la contención de costes.
Frente a ello, la representación de los trabajadores ve una que no hay volntad negociadora "real" por parte de la empresa y un alejamiento a la realidad que se vive a diario en los centros de trabajo, con un intento de contener costes a base de los empleados, "quienes menos tienen", sin reconocer los esfuerzos realizados.
Además de conocer el plan industrial, la representación de los trabajadores defiende la necesidad de mejoras en las medidas de flexibilidad para hacerlas "más equilibradas y previsibles" y creen que es "el momento de dar y no de pedir", sin que haya un espíritu de "voluntad de entendimiento", con una empresa "cerrada en banda" y peticiones que van hacia una mayor precariedad, eliminación de garantías "fundamentales" y un "endurecimiento injustificado" del régimen laboral.