Publicado 11/08/2020 10:56:04 +02:00CET

Aumentan un 20% los cuadros alérgicos graves por reacción al veneno de avispas y abejas

MURCIA, 11 Ago. (EUROPA PRESS) -

Las reacciones alérgicas graves por picaduras de avispas y abejas han aumentado un 20 por ciento en los últimos diez años. La mayoría de estos casos se producen en verano, cuando estos insectos están más activos y aumentan las actividades al aire libre.

Por ello, el director general de Salud Pública y Adicciones, José Carlos Vicente, ha señalado que "para evitar picaduras, los alergólogos recomiendan extremar la precaución cuando se está al aire libre y evitar, en la medida de lo posible, comer en el campo, ya que los insectos acuden a los alimentos".

También es conveniente no acercarse a panales de abejas ni a nidos de avispas y, si uno de estos insectos se posa sobre alguna parte del cuerpo, no intentar matarlo ni espantarlo y permanecer quieto o hacer sólo movimientos lentos hasta que se aleje.

Otras recomendaciones generales cuando se sale al campo son usar ropa que cubra la piel, con manga y pantalones largos y calcetines, así como evitar los colores oscuros y brillantes, que atraen a los mosquitos, y no utilizar perfumes muy fuertes.

Se aconseja también mantener una correcta higiene corporal, porque la sudoración y los olores fuertes atraen a estos insectos. Por otra parte, si deja ropa en el suelo o tendida en el exterior conviene sacudirla antes de ponérsela, pues puede haber alguna avispa entre sus pliegues.

En las piscinas, procurar alejarse de los alrededores de las duchas, donde acuden a beber las avispas. Asimismo, conviene no manipular frutas y en general comidas al aire libre, y no acercarse a los cubos de basura en la calle.

Tras la picadura, una reacción local de hasta 10 centímetros con dolor o molestias se puede considerar normal o no excesivamente preocupante. Si la reacción es mayor de este tamaño o presenta síntomas tipo urticaria generalizada, mareo, náuseas, vómitos, sensación de asfixia, o hipotensión, son datos considerados de gravedad y requieren consulta con el alergólogo.

En caso de picadura de cualquier insecto, la primera medida es lavar abundantemente la zona con agua. En caso de picaduras concretas como la de abeja suelen dejar el aguijón, de modo que es necesario retirarlo cuidadosamente sin romperlo y alejarse de la zona para impedir picaduras masivas.

Tras lavar con agua se puede aplicar una bolsa de hielo o cualquier sustancia que proporcione frío en la zona durante unos minutos para aliviar el dolor y la inflamación.

Los pacientes con antecedentes de reacción alérgica generalizada grave (anafilaxia) por veneno de himenópteros o por otras causas "deben ser instruidos en la autoadministración de adrenalina, el tratamiento de emergencia de la reacción anafiláctica", ha apuntado Vicente.

Esta es una medida de emergencia, "aunque es esencial que tras su uso se acuda a un centro de urgencias para valorar su situación clínica, así como la necesidad de otros tratamientos".

Una de cada mil personas sufre reacciones alérgicas generalizadas por el veneno de himenópteros, mientras que entre el 10 y el 30 por ciento de la población podría estar sensibilizada aunque no se trata de alérgicos en sentido estricto y no sufrirán reacción importante en caso de picadura.

UN CENTENAR DE PERSONAS EN TRATAMIENTO

Un centenar de personas sigue tratamiento con inmunoterapia específica con veneno de avispas o abejas en la Región, a causa de su alergia a la picadura de estos insectos.

Este tratamiento mediante una vacuna es el único procedimiento curativo en sentido estricto de la enfermedad alérgica. Consiste en poner en contacto de forma controlada, en este caso mediante inyección subcutánea, al paciente con el agente al que se ha sensibilizado, consiguiendo una modificación en la respuesta inmune que minimiza los síntomas en caso de exposición posterior.

La inmunoterapia con veneno de himenópteros --insectos como abejas y avispas-- es, dentro de este tipo de tratamientos, el que se ha revelado como más eficaz, ya que se han obtenido altas tasas de curación. Los pacientes muestran una mejoría de su calidad de vida con este tratamiento, ya que disminuye notablemente su ansiedad y temor a nuevas picaduras.