Presentación del Barómetro que elabora anualmente la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum Universidad de Murcia-Universidad Politécnica de Cartagena - EUROPA PRESS
MURCIA 17 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Índice de Confianza Empresa Familiar (ICEF) ha alcanzado su mejor resultado histórico en 2025, con una subida de 7,7 puntos, situándose en 28,5 puntos, desde su creación en 2010, pero para estas empresas familiares de la Región el absentismo laboral "es un problema capital que lastra su capacidad de competir y su productividad", además de la simplificación administrativa, factores ambos que pueden "incidir en el cansancio y, por tanto, lastrar la continuidad de las empresas".
Así se desprende del Barómetro que elabora anualmente la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum Universidad de Murcia-Universidad Politécnica de Cartagena, con la colaboración de la Asociación Murciana de la Empresa Familiar (Amefmur) y el apoyo de CaixaBank y la Fundación Cajamurcia, en el que han participado 133 empresas familiares de la Región de Murcia, de las que el 46% están en segunda generación.
Y es que, a pesar de la desaceleración y el empeoramiento de las perspectivas, especialmente de la economía española, las empresas familiares murcianas "mejoran sus cifras de empleo, ventas e inversiones", logrando alcanzar el mejor resultado histórico del Índice de Confianza, según ha explicado en rueda de prensa el coordinador del estudio y director de la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum UM-UPCT, Ángel Meroño.
En el contexto económico y empresarial, ha señalado que la economía mundial da señales de una desaceleración moderada, mientras que para las economías avanzadas se proyecta un crecimiento levemente inferior al de 2024, que rondará el 1,6%. Se espera un suave repunte en el crecimiento de la zona euro.
En el caso de las economías emergentes y en desarrollo, se prevé un crecimiento moderado, que pasará del 4,3% en 2024 al 4% en 2026. El PIB nacional muestra un perfil de suave desaceleración durante los tres primeros trimestres de 2025, con un crecimiento anual estimado del 2,9% que descendería a 2% en 2026.
La economía regional registró en 2024 el mayor crecimiento del PIB, un 4,5%, situándose en la media nacional en 2025 un 2,8%. Y es que, ha destacado, el comportamiento más destacado tiene lugar en la cifra de negocios, con un 50,4% de las empresas que han aumentado sus ventas en 2025; y en el apartado de inversiones, con un incremento del 45% de las empresas, lo que se traduce en el hecho de que el 90,7% de las empresas mantienen o mejoran sus cifras de empleo.
Sin embargo, empeora la percepción de la situación económica a nivel nacional, con un saldo de -33,3 y una caída de 15 puntos, más leve en el contexto regional, donde el descenso es de 1,5 puntos, pero a nivel de empresa piensa que la situación ha mejorado, con un 37,5 por ciento. En cuanto a las perspectivas para 2026 descienden.
En cuanto al comportamiento, han experimentado una mejoría en las inversiones, con un aumento de un 45%; las ventas lo han hecho en un 50,4%; y el empleo en un 35,7%. Por cuarto año consecutivo, las empresas familiares están invirtiendo, y en lo referente a las expectativas que mantienen, las empresas familiares creen que mejorarán las exportaciones, pero se mantendrá el buen comportamiento de las ventas y disminuirán las inversiones en empleo y precio.
A la hora de competir, las empresas familiares, cuyo volumen medio ha crecido, apuestan principalmente por la calidad (80%); respecto al año pasado, destacan la mayor preocupación por el control de costes (62%, mejora de 7 puntos), la cualificación y motivación del personal (53%, aumentando en 11 puntos) y la organización de responsabilidades (36%, mejora de 9 puntos).
En general, las empresas murcianas intensifican sus esfuerzos por la excelencia y la eficiencia. La escasez de personal cualificado, la burocracia y la estabilidad política siguen siendo percibidas como los principales impedimentos para el funcionamiento de las empresas familiares.
CUESTIONES CLAVE PARA 2026: ABSENTISMO LABORAL
Por el lado positivo, destacan la disponibilidad de financiación, energía y factores productivos. Respecto a las cuestiones clave para 2026, los primeros lugares los ocupan, primero, la preocupación por el mundo laboral en términos de absentismo, formación, relaciones laborales; en segundo lugar aparece el factor político en lo referente a la estabilidad política, decisiones gubernamentales.
A continuación, aparece la confianza en la situación económica y funcionamiento de los mercados, seguido del factor legal concerniente a burocracia, normativas, trámites, entre otros.
El análisis de los objetivos que persiguen las empresas identifica dos orientaciones: la rentabilidad y las metas personales de logro (factor directivo); y el crecimiento, la continuidad y la contribución a la sociedad (sostenibilidad).
La rentabilidad sigue siendo la principal orientación, creciendo la importancia de la satisfacción personal y de la contribución a la sociedad en términos de empleo, innovación y progreso.
Durante 2025 se ha producido un importante aumento de la planificación, tanto en términos empresariales (las empresas con Consejo de Administración crecen 8 puntos, situándose en 45%) como familiares; un 26% ya cuenta con protocolo familiar y un 15% está en proceso.
Referente al planteamiento de gobierno corporativo para los próximos años sobre profesionalización externa (en propiedad y dirección) y continuidad (transmisión generacional, venta o cierre), disminuye el propósito de incorporar externos a la dirección y a la propiedad de la empresa, y crece el interés por la transmisión generacional.
Un 38,5% se plantea, en gran medida, realizar la sucesión en los próximos años. De este grupo, un 59% piensa en un hijo, un 10% en un no familiar, un 9% en un sobrino, un 8% en un hermano, como opciones mayoritarias.
Un 22,5% de las empresas se plantea seriamente vender, mientras que un 7,9% cerrar. Las oportunidades de venta (91%, +2 puntos) superan a la falta de rentabilidad (90%, -5 puntos) como principal razón para discontinuar la empresa familiar.
A continuación, se sitúa la falta de relevo (87%, +3 puntos), el cansancio, entendido en términos de burocracia e impuestos (84%) y, por último, la dedicación a otros proyectos (76%, +4 puntos).
No obstante, entre las empresas que puntúan en las diferentes alternativas, la intensidad es mayor en la falta de rentabilidad y el cansancio.
Ante el incremento de la presión competitiva, este número del Barómetro analiza la competitividad empresarial, evaluando la productividad y la capacidad de adaptación a su entorno o agilidad organizativa.
El 67,5% considera que las empresas españolas tienen un problema de productividad elevado. En cuanto a las medidas más efectivas, demandan combatir el absentismo, flexibilizar la regulación laboral, mejorar la formación e impulsar el crecimiento.
Las empresas que observan los mayores problemas de productividad para la economía española reclaman principalmente flexibilidad laboral y mejoras en la formación.
En opinión de las empresas, los factores críticos para mejorar la competitividad están relacionados con el personal: combatir el absentismo y mejorar su cualificación, compromiso y motivación, así como flexibilidad del mercado laboral.
También apelan a la simplificación de la regulación y al aumento de los costes, especialmente en comparación con las empresas de mayor tamaño.
Las empresas señalan como principales problemas la detección a tiempo de los cambios y los problemas de comunicación interna. La existencia de diferentes posturas afecta a una proporción menor, pero con una intensidad mayor que la del resto de los problemas.
El rector de la UMU, José Luján, ha presentado el barómetro, acompañado de Mariluz Maté, vicerrectora de Economía y Planificación de la UPCT; Carlos Egea, presidente de la Fundación Cajamurcia; Joaquín Gómez, director del INFO; y José María Tortosa, presidente de Amefmur.