Archivo - Efectos que las lluvias torrenciales han provocado en Los Alcázares, a 11 de octubre de 2025, provocadas por la DANA 'Alice'. - Edu Botella - Europa Press - Archivo
MURCIA 8 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, a través del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC), ha remarcado la importancia de que adquiere la Psicología de Emergencias "antes, durante y después" de los grandes desastres.
En un artículo, estos profesionales han querido visibilizar la salud mental como una prioridad esencial dentro de la protección civil. Y es que, en comunidades expuestas a catástrofes repetidas, "la población sufre lo que denominamos un trauma acumulativo, donde cada nube negra, cada sonido en forma de trueno o el agradable olor a tierra mojada despierta una profunda ansiedad anticipatoria".
La Psicología de Emergencias no es una terapia convencional de consulta, es una disciplina de primera respuesta integrada en los Planes de Protección Civil y activada mediante el '112' a nivel nacional. A través de los Grupos de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC), proporcionan Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) y contención emocional temprana para prevenir secuelas postraumáticas severas a corto, medio y largo plazo.
"Nuestra utilidad beneficia a tres sectores fundamentales: las víctimas y sus familias, ofreciendo sostén en el shock inicial, acompañamiento en la comunicación de malas noticias e identificación de cadáveres; los sanitarios e intervinientes, protegiéndoles del desgaste acumulativo y la "fatiga por compasión"; y para la sociedad en general, con la psicoeducación comunitaria, asesorando a las autoridades en comunicación de crisis.
"Al acercarse el aniversario de una catástrofe, los disparadores ambientales (la luz de la estación, el clima o la cobertura mediática) reactivan automáticamente la vivencia traumática en forma de herida psicoemocional", explican desde el GIPEC.
Es muy común el "efecto de anticipación", donde las semanas previas provocan mayor tensión, insomnio y angustia que el propio día conmemorativo. Las víctimas podrían sufrir 'flashbacks', hipervigilancia, somatizaciones (como opresión torácica o trastornos digestivos) y una gran inestabilidad emocional.
"La gestión de las catástrofes nos enseña que la reconstrucción de una sociedad no termina al reparar infraestructuras, sino al sanar su tejido emocional", indican.
"Apostar por la Psicología de Emergencias y por una prevención activa ante las fechas significativas, es la vía para transformar la vulnerabilidad en resiliencia colectiva. El cuidado biopsicoemocional en las crisis no es opcional, es la base para activar y promover la resiliencia de la que todo ser humano es merecedor", concluye el artículo.