El Museo Ramón Gaya de Murcia inicia una colección de libros infantiles con la edición de 'El Vencejo'

Europa Press Murcia
Actualizado: lunes, 17 diciembre 2007 15:11

MURCIA 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

'El Vencejo' se va a convertir en el primer libro infantil del Museo Ramón Gaya, sumándose así a la amplia edición de publicaciones de poesía, literatura y pintura que han visto la luz con el sello del museo. Con esta producción, se inicia una nueva colección que nace con vocación de continuidad.

La producción será posible gracias al acuerdo de colaboración alcanzado entre el patronato del museo e Iruñesa de Parques Comerciales (centro comercial Thader). El convenio fue firmado hoy por el alcalde, Miguel Ángel Cámara, y Elena Escalona en representación de ambas partes, según informaron fuentes del Ayuntamiento de Murcia.

'El Vencejo' del Museo Ramón Gaya es obra de Blas Miras y cuenta con ilustraciones de Virginia García. En esta primera edición la producción prevista será de 1.000 ejemplares y podrá ser adquirida a partir del 4 de enero en el propio museo.

La sinopsis del cuento describe al Vencejo como un paseo inicial por las calles y los rincones más visitados de Murcia, que viene a desembocar en el Museo de la Plaza de Santa Catalina. Narra la corta historia de Marta, una niña que recorre estas zonas en su deseo de visitar cada domingo el Museo y cómo se produce la amistad entre ella y un vencejo nacido en un nido adosado a la torre de la Iglesia de San Pedro.

Tras adquirir la soltura suficiente para volar por calles y plazas, siente el enigma cada vez que cruza la fachada del Museo y siente la tentación de penetrar por unos ventanales para descubrir su interior.

Hasta que un domingo, sabedor de las visitas dominicales de Marta, le quiere hacer cómplice de su ansiada visita. La esperó, pero campanearon las diez de la mañana y ella no apareció. Pero pensó que había llegado sin que él se diese cuenta y que se encontraba en su interior. Se lanzó a la aventura de su entrada con tanta avidez que se golpeó contra una de las paredes interiores y cayó al suelo aturdido. Cuando se recuperó, las puertas estaban cerradas.

Al día siguiente sí pudo encontrarse con Marta, que había vuelto, y le fue explicando los cuadros más importantes del museo. Así se hacen grandes amigos y ella le cuenta que se aficionó a la obra de Gaya en compañía de su abuelo. Tras el verano y el invierno, en primavera volvieron a verse. Cuando así fue, el vencejo llegó junto a una preciosa 'venceja'.

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