Las paredes del casino esconden más de 20.000 láminas de oro

Casino de Murcia
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Europa Press Murcia
Actualizado: jueves, 2 abril 2015 13:13


MURCIA, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las paredes del Patio Árabe del Casino de Murcia esconden más de 20.000 láminas de pan de oro superpuestas, que son las que permiten dar el grosor necesario a cada muro como para trabajar una profundidad de cinco niveles de relieve, según ha explicado a Europa Press el informador y comercializador turístico, Javier Bruno Collados.

Se trata de una de las características que esconde este emblemático edificio situado en el centro de la ciudad, y que tardó en construirse un total de 60 años toda la estructura del museo (1847-1905), en los que fue creciendo en sucesivas expansiones hasta alcanzar el aspecto y tamaño actuales. De 1905 hasta hoy día las zonas privadas del socio, siguen en constante expansión acorde al número de socios y su necesidad.

Collados explica que el patio árabe es la sala o recibidor al que se accede desde la puerta principal, y el color dorado de la pared que tanto llama la atención es auténtico oro mezclado con pintura. Aunque actualmente el muro está protegido con escayola, dentro se encontraría la confección real de láminas de pan de oro que otorgan el color y el relieve característico.

Es en esta sala donde más llama la atención la restauración dada entre 2006 y 2009 la cual no solo lo deja como el primer día o mejor, si no que se hace con una perspectiva muy rehabilitadora para un uso y explotación constantes del edificio.

El Patio Árabe es solo una más de las salas que configuran el estilo ecléctico del casino, que combina también estancias de estilo modernista, con trabajos en madera de "típico corte inglés", y estancias de estilo neoclásico.

El Casino esconde un gran número de anécdotas y curiosidades. Por ejemplo, los fabricantes de la biblioteca del Casino fueron Waring&gillow, que son los mismos que elaboraron la biblioteca que aparece en las películas de Harry Potter. La única diferencia es que la biblioteca de las películas fue modificada profundizando sus grabados para que parecieran más altas, más largas y más anchas. Esta biblioteca ha guardado desde biografías de alcaldes de Murcia y artistas de la ciudad hasta toda la colección enclopédica Larousse desde la primera que se generó.

Asimismo, el Casino cuenta con un salón de baile de estilo rococó mixtilíneo, similar a los que protagonizaban las fiestas de la alta sociedad europea, en Viena. Aunque el verdadero protagonista de la sala son las majestuosas lámparas decoradas en cristal de bacarat, ornamentadas en bronce y bañadas en oro, "hoy día de valor incalculables", apunta.

Este estilo rococó guarda en el techo un fresco que se atribuía a José Marín-Baldó hasta que, en una antigua restauración, se comprobó la autoría de M. Arroyo y de Picolo, los cuales hábilmente entre motivos florales pintados, representaron en las cuatro esquinas a los cuatro hijos predilectos de Murcia.

El tocador de señoras también está hecho acorde con el salón de baile, en rococó mixtilíneo, pero con un toque murciano. En este caso sí, Martín-Baldó dibujó en el techo una recreación de la caída de los cielos o expulsión de la Diosa Selene, en la que la protagonista cae ardiendo representada en alas de mariposa, un efecto que le confiere el aire primaveral y floral de Murcia.

Además, si el visitante se fija, la diosa le sigue con los ojos, gracias al efecto óptico de una pincelada calculada combinada con el movimiento abovedado del techo. Esta sala que apareció por la necesidad de que la mujer estuviera siempre deslumbrante en las fiestas, por lo que se creó cortando una pequeña parte del salón de armas donde se practicaba esgrima.

Pictóricamente, la pieza más importante se encuentra decorando este salón de armas, adquirida por el Casino al Museo del Louvre, se trata de las cuatro estaciones de Obdulio Miralles, que es uno de los autores más importantes de la cultura murciana. La pintura retrata a cuatro mujeres de cuatro estratos sociales distintos, desde la más rica a la más pobre, con ropajes típicos de la época y la zona, en lugares típicos murcianos.

PATIO POMPEYANO

El Casino también cuenta con el patio Pompeyano, que es de estilo neoclásico, y que es una representación de las dos guerras púnicas que ha vivido la cultura de la Región. El patio está decorado en el centro con una escultura de la Venus de José Planes con la que gana el concurso nacional de escultura en 1920.

Arquitectónicamente, lo que más llama la atención de esta estancia son las columnas, que están confeccionadas en un solo cuerpo a diferencia de las romanas, que están trazeadas. Además, las columnas del Casino son más voluminosas que aquellas que están hechas con mármol de Carrara en Italia y representan mucha menos porosidad.

En este caso, las columnas del Casino murciano están hechas con mármol de Macael, que no muestran ninguna impureza, sino que tienen un detalle liso. Eso da idea de "lo difícil que tuvo que ser fabricarlas, transportarlas y ponerlas en una sola pieza", explica Collados.

Este proceso llevó realmente a la ruina al hombre que las puso, ya que tardó mucho tiempo en colocarlas, cuando el mármol de Macael estaba en plena revalorización. Así, el Casino había pagado anteriormente el material a 5.000 pesetas, mientras que el instalador las tuvo que colocar a 15.000 pesetas. A pesar de ello, el Casino intentó ayudar al mediador con otras 5.000 pesetas, con la intención de amortiguar sus pérdidas.

Respecto al Salón de Té, Collados recuerda que el techo se vino abajo alrededor de los años 70 del siglo XX como consecuencia del mal cálculo del mármol al estar colocado muy céntrico sin apenas estar abovedado el techo. El anterior conserje, ya jubilado, fue protagonista de este suceso y siempre lo recordaba con mucho asombro.

Por su parte, el Salón Azul, antiguamente era un típico patio flamenco de pedrería "gorda" con una "típica fuente flamenca de piedra acompañada de una poza". Actualmente no se conserva nada porque era un patio público totalmente abierto que en 1847 estaba enfrente de la puerta principal del Casino.

En aquella época, el Casino solo ocupaba el Palacete del Marqués del Vado con la entrada por la zona del Patio Pompeyano. Posteriormente, fue creciendo mediante la construcción de palacetes gemelos al que ya había. En total se construyen tres con perspectivas de hacer en el interior una ciudad de servicios o una casa común en el centro de Murcia.

En los años 20 se incorporó la forja de metal que cubre los pasillos para evitar la lluvia, aunque cabe recordar que esos pasillos pertenecían a la vía pública. La obra cerrada como actualmente se conoce no se terminó hasta 1905, gracias al trabajo del arquitecto Pedro Cerdán y del decorador Manuel Castaños. A continuación se añadió el patio árabe y las peceras que se ven actualmente desde la calle.

La restauración ha permitido suprimir los semisótanos, que hoy día están en futura explotación porque el Casino está creciendo mucho. Actualmente cuenta con 1.500 socios que disfrutan de servicios como pilates, clases de inglés o bodytonic. Es esto por lo que el Casino nunca deja de evolucionar y adaptarse. Hoy día, se encuentra restaurando su terraza social y vestuarios para la practica de actividades deportivas sociales, desataca Collados.

"Si no cambiamos la perspectiva, los casinos se quedan obsoletos: la selectividad a la hora de escoger a los clientes es casi ninguna, y el aval es una propiedad que se hereda y que asciende a 1.847 euros", mientras que la mensualidad a abonar es de 37,50 euros, un precio muy asequible dentro de estas sociedades.

"Si yo fuera por ejemplo abogado, asesor, secretario, agente turístico, empresario o simplemente un amante de Murcia, jamás me alquilaría una oficina, o llevaría a mis invitados a distintos lugares, elegiría obviamente el Real Casino de Murcia para representarme, hoy día el privilegio de ser socio está al alcance de todos", concluye.

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