Un total de 269.000 mujeres (34,3%) se encuentran en riesgo depobreza y/o exclusión social en la Región de Murcia

Las mujeres en situación de vulnerabilidad señalan el empleo y el apoyo psicológico como las dos grandes palancas para salir adelante

Europa Press Murcia
Publicado: sábado, 7 marzo 2026 9:59

MURCIA, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, con la colaboración de XX empresas, presenta el 13º informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral.

El estudio se basa en el análisis de una encuesta realizada a 450 mujeres en búsqueda activa de empleo que se encuentran en situación de vulnerabilidad social. En concreto, han participado mujeres pertenecientes a uno o varios de los siguientes grupos: con discapacidad, mayores de 45 años desempleadas de larga duración, con responsabilidades familiares no compartidas (monoparentalidad) y/o víctimas de la violencia de género.

Además, el informe se ha complementado y contextualizado con los datos del 15º informe AROPE sobre el Estado de la Pobreza (EAPN), así como con otras fuentes oficiales como el INE y su Encuesta de Población Activa.

El objetivo de este análisis es ofrecer una fotografía de las barreras que afrontan las mujeres en situación de vulnerabilidad en su relación con el mercado laboral, reconociendo que estas dificultades se manifiestan de forma diversa según las circunstancias personales y vitales de cada una.

Las mujeres mantienen, en términos generales, una relación más frágil y discontinua con el mercado laboral en la Región de Murcia, tal y como reflejan de forma consistente los principales indicadores de empleo, recogidos en este estudio.

En primer lugar, la tasa de actividad femenina continúa situándose catorce puntos porcentuales por debajo de la masculina (53% frente al 67%), lo que implica que casi la mitad de las mujeres en edad laboral (47%) no tiene empleo ni lo busca, frente al 33% de los hombres.

Asimismo, las mujeres representan el 52% de las personas desempleadas en la Región de Murcia, es decir, más de la mitad de la fuerza laboral disponible es femenina. Sin embargo, esta sobrerrepresentación en el desempleo contrasta con su menor presencia entre la población ocupada, donde solo el 43% de las personas con empleo son mujeres.

Esta relación más inestable con el empleo tiene una clara consecuencia: un mayor riesgo de pobreza y/o exclusión social. Así, en la Región de Murcia el 32,4% de la población -en torno a 508.000 de personas- se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social, según el 15º informe AROPE sobre el Estado de la pobreza en España.

Esta proporción es más elevada entre las mujeres, alcanzando el 34,3%, frente al 30,4% en el caso de los hombres, lo que se traduce en 269.000 mujeres y 239.000 hombres en situación de vulnerabilidad social.

Según Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco: "Las mujeres soportan un mayor riesgo de pobreza y exclusión social como resultado de desigualdades estructurales estrechamente vinculadas al mercado laboral. Sus mayores tasas de desempleo, su concentración en trabajos a tiempo parcial o con menor remuneración, junto con trayectorias laborales más interrumpidas por la asunción mayoritaria de responsabilidades de cuidado, reduce su capacidad de generar ingresos estables y derechos de protección social".

EL EMPLEO ENCABEZA EL RANKING DE LOS FACTORES DE INCLUSIÓN SOCIAL

La presente encuesta ha analizado cuáles son los elementos que, desde la perspectiva de las propias mujeres en situación de vulnerabilidad, resultan más determinantes para mejorar su calidad de vida, reducir su riesgo de exclusión social y aproximar sus condiciones de vida a las de la población general.

Los resultados son contundentes: el empleo se identifica de forma prácticamente unánime como el principal factor de inclusión social, mencionado por el 95% de las mujeres encuestadas. Este resultado refleja el carácter transversal del trabajo como palanca de inclusión, al favorecer la autonomía económica, reforzar la autoestima, mejorar la estabilidad y ampliar las redes sociales y profesionales.

En segundo lugar, el 55% de las mujeres señala el apoyo psicológico como un recurso clave. Este apoyo se valora especialmente por su contribución a la recuperación del equilibrio emocional, al fortalecimiento de la autoestima y a la mejora del bienestar general, aspectos que inciden de manera directa en la capacidad de tomar decisiones y participar activamente en la vida social.

En tercer lugar, el 44% destaca la importancia del acceso a una vivienda digna, identificándolo como un elemento esencial para ganar estabilidad y reducir la situación de vulnerabilidad.

LA BAJA INTENSIDAD LABORAL DE LAS MUJERES VULNERABLES

La baja intensidad laboral constituye un rasgo común entre todas las mujeres en situación de vulnerabilidad, reflejando una relación frágil y discontinua con el mercado de trabajo. En concreto, cerca de la mitad de las mujeres encuestadas (47,6%) ha trabajado por debajo del 20% de su capacidad en los dos últimos años, lo que equivale a haber trabajado menos de cinco meses en dicho periodo.

Por otra parte, las trayectorias laborales de muchas mujeres en situación de vulnerabilidad se ven interrumpidas, a menudo, como consecuencia de responsabilidades familiares no compartidas o de situaciones personales complejas, a lo que se suman experiencias previas de discriminación o rechazo que erosionan la autoestima profesional.

Así pues, todas las mujeres en situación de vulnerabilidad presentan, en mayor o menor medida, una baja intensidad laboral, si bien esta se manifiesta con especial intensidad en determinados perfiles. Entre las mujeres con discapacidad, el porcentaje asciende al 55%, y entre las mujeres mayores de 45 años alcanza el 51%.

Por otra parte, la baja intensidad laboral es algo menos acusada entre las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas (47,5%) y las víctimas de violencia de género (42,5%), lo que apunta a una vinculación previa más cercana al empleo, aunque no exenta de dificultades e inestabilidad.

Pero más allá de sus causas, la baja intensidad laboral encuentra su máxima expresión en la cronificación del desempleo, dificultando cada vez más la reincorporación al mercado de trabajo de forma sostenible. De hecho, las mujeres participantes en la encuesta presentan un desempleo de larga duración que supera, en todos los casos, el 40%.

La cronificación del desempleo es más acusada entre las mujeres sénior (62% supera el año sin trabajo); seguidas de las mujeres con discapacidad (60%), las mujeres al frente de una familia monoparental (53,2%) y las víctimas de la violencia de género (45%).

DESCONOCIMIENTO DEL MERCADO LABORAL Y BRECHA DIGITAL

El desconocimiento del funcionamiento actual del mercado laboral y la brecha digital constituyen barreras estrechamente interrelacionadas que dificultan el acceso al empleo de las mujeres en situación de vulnerabilidad.

En este sentido, el 46% de las mujeres en riesgo de exclusión reconoce no estar familiarizada con el mercado laboral actual, un porcentaje que se incrementa hasta el 55% entre las mujeres con discapacidad y alcanza el 50% en el caso de las mujeres mayores de 45 años.

Entre las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas, el desconocimiento afecta al 40%, mientras que el 36% de las mujeres víctimas de violencia de género también manifiesta dificultades para comprender y desenvolverse en el mercado laboral. Así, 4 de cada 10 mujeres en situación de vulnerabilidad encuentra barreras para buscar empleo online.

La brecha digital presenta un patrón similar en los distintos perfiles de mujeres en situación de vulnerabilidad -mujeres con discapacidad, mayores de 45 años, con responsabilidades familiares no compartidas y víctimas de violencia de género-, con porcentajes que se sitúan en torno al 40% en todos los casos.

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