MADRID, 4 (EUROPA PRESS)
El exministro de Transportes José Luis Ábalos ha admitido este lunes como acusado en el juicio del Tribunal Supremo que entabló "vínculos singulares" con su exasesor ministerial Koldo García y ha asegurado que conocer al empresario, presunto conseguidor y tercer procesado, Víctor de Aldama, no le supone "nada que celebrar".
Ábalos ha explicado que nombró a Koldo asesor en Transportes "en agradecimiento" a su "entrega y lealtad" como conductor y asistente personal y de seguridad suyo durante meses a partir de ser nombrado secretario de Organización --'número tres'-- del PSOE.
Según ha declarado, lo conoció en actos "especialmente en Navarra y quizá alguna vez en Madrid" donde "acompañaba a Santos Cerdán", su sucesor en ese cargo del PSOE, imputado en la Audiencia Nacional y con el que Koldo "tenía ya una relación previa".
"Y cuando ya ganamos las primarias en el partido y me confiaron la Secretaría de Organización, el secretario general --Pedro Sánchez-- me encargó esta tarea, viajaba mucho y necesitaba un conductor que aguantara horarios ininterrumpidos", ha apostillado.
Ábalos ha indicado que le hacía falta alguien que, "además de conductor, tuviera disponibilidad plena", no conociendo a nadie de su entorno de esas características.
Y ha explicado que Santos Cerdán le "propuso a Koldo" y que le "acompañaba 24 horas al día", para añadir a continuación que la "única" ubicación posible para que siguiera asistiéndole siendo ministro era "el equipo del gabinete y dentro de los cinco asesores de los que podía disponer libremente".
"En todo este tiempo, en la medida que iba participando de mi intimidad y mi vida personal, genera unos vínculos singulares que incluso con otros asesores siendo amigos míos y muy conocidos con anterioridad al propio Koldo, no desarrollé en la medida en que no penetraban en ese ámbito tan personal y tan íntimo", ha expresado.
KOLDO CUMPLÍA SUS CONDICIONES PARA SER CONSEJERO
Ábalos ha justificado que designara a Koldo como consejero de Puertos del Estado y Renfe Mercancías en su "reserva de propuesta" como ministro para esos puestos dentro "de los distintos consejos".
"No hice nada distinto a lo que hicieran todos mis antecesores, y es que todos los miembros del gabinete formaban parte de algún consejo de administración. Y en este caso, todos mis asesores estaban en consejos de administración y no iba a ser una excepción este, que estaba en dos menores, dos consejos muy menores", ha argumentado.
El exministro ha señalado que la presencia de sus asesores en esos consejos respondía a una fuente "de información cuando hiciera falta" y también "de refuerzo a la mayoría del propio presidente". "No era una excepción en el caso de Koldo, que estaba en los niveles de consejos más sencillos, digamos", ha apuntado.
Sobre si cree que su entonces asesor reunía las condiciones para ser consejero en esos dos entes, ha asegurado que "no se produce en función de eso, del mérito ni de la capacidad", sino por "la confianza del que los nombra", y que, por ello, estaba capacitado.
KOLDO Y ÁBALOS TENÍAN "VIDA PROPIA"
Su abogado, Marino Turiel, ha preguntado si conocía lo que Koldo hacía en el Ministerio. "Los dos teníamos vida propia, aunque hay quien se empeñe en plantearnos como un dúo", ha afirmado.
"Es cierto que durante un tiempo, pues visualmente, que es donde puede haber imágenes, que es en el exterior, lógicamente, pues parecía mi sombra. Y es verdad que él siempre se afanaba por estar muy encima. Y cuando tienes ese tamaño, pues te aborda más el espacio", ha añadido.
No obstante, ha declarado que tienen "pocas cosas en común, quizá lo único la lealtad" y ha lamentado que "una de las cosas que más parece haber decepcionado a algunos" es que no se hayan "matado": "Eso produce desazón en algunos, que todo este tiempo han intentado que así fuera".
"Pero bueno, que cada uno somos de una forma y cada uno obviamente teníamos, por supuesto, vida propia. Y lo único que teníamos era una labor de trabajo que en la medida en que se introducía mucha intimidad", ha explicado.
CONOCIÓ A ALDAMA DE FORMA "MUY APRESURADA"
Respecto a Aldama, el exministro ha dicho no recordar la fecha exacta en que lo conoció, aunque cree que fue "en el último trimestre de 2018, posiblemente en torno a septiembre u octubre".
"Sé que fue una presentación muy apresurada por parte de Koldo y fue, recuerdo, que me estaba subiendo al coche", ha precisado, después de manifestar a preguntas del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón: "Permítame la ironía, nada que celebrar".
Y ha acusado a Aldama, al que ha situado en "la impostura permanente de aquella persona que necesita demasiadas credenciales", de falsear una carta con sello del Ministerio de Transportes en la que se le situaba al empresario como enlace con Juan Guaidó en el tiempo que este se proclamó como presidente encargado de Venezuela.
"Hay una sustracción de papel oficial, está la estampación de un sello que forma parte del Ministerio y para adornar la farsa te coloca una carpeta de protocolo del Ministerio, bonita, dorada, con el escudo de España, pero eso no se le entrega a nadie y es material de oficina, que debe devolverse a la oficina", ha apuntado.
En su declaración, Ábalos se ha negado a responder a la acusación popular que lidera el PP alegando que le parece un "uso torticero" de la justicia que un partido político esté personado en la causa.
Y también se ha opuesto a contestar a la defensa de Aldama, reprochando que es el único de los tres acusados que no está prisión provisional y sí en libertad "sin haber colaborado en la causa por la que estaba en la cárcel", el 'caso hidrocarburos'. A su juicio, "intenta politizar" el caso "para eludir responsabilidades".
Y a preguntas de su letrado, ha indicado que su relación con Aldama "fue siempre indirecta" y que "en su declaración dijo alguna cosa totalmente cierta": "Que nunca fue amigo mío, que siempre mantuve una cierta distancia".
Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos, 19 y medio para Koldo y 7 para Aldama --menos por haber reconocido los delitos que se le achacan-- por presuntas irregularidades en la compra de mascarillas en la pandemia. Por su parte, las acusaciones populares reclaman 30 años de prisión para el exministro y su exasesor, mientras que para el empresario piden lo mismo que el fiscal.