MADRID, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -
El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha reprochado este martes a las instituciones europeas, y en particular al BCE, que estén "enviando toda suerte de mensajes de falta de confianza" en Europa a los inversores, de modo que ha reclamado "más firmeza política" y que el supervisor proclame que "se acabó", que gastará lo que haga falta y no sólo "un poquitito" para no "permitir" más ataques al euro ni a los países cuyos fundamentales económicos no justifican los ataques a su deuda.
"Ese mensaje lo entienden perfectamente los mercados, es el otro el que no entienden", ha dicho en un acto en el Círculo de Bellas Artes. El candidato ha criticado especialmente que el expresidente del BCE, Jean Claude Trichet, afirmase que la entidad iba a comprar deuda pública europea pero que a él no le gustaba hacerlo: "Los bonistas dicen 'pues entonces a mi tampoco'", ha alertado el candidato.
Por eso, ha llamado a las instituciones europeas a decir "las cosas claras" y además cuanto antes, y a dejar de "amagar y no dar" como demuestra la sucesión de cumbres europeas en los últimos dos años sin que se hayan cumplido los compromisos, aunque no ha querido calificarlo como un problema de "liderazgo político".
Eso sí, ha incidido en que los pactos difíciles que parecen propios de la cultura europea no gustan a los mercados, incluso en otro momento de su intervención ha advertido de que "los mercados toman el mando donde los políticos no hacen lo que tienen que hacer".
Rubalcaba ha aprovechado el acto para proponer que se dé un plazo de dos años a la reforma laboral, para ver si funciona --"Si en dos años no da de sí nos sentamos y vemos qué hay que hacer"-- y ha expuesto parte de su programa económico, pero la mayor parte del acto se ha centrado en la vertiente europea de la gestión de la crisis.
Es más, el exministro Carlos Solchaga, que también ha intervenido, ha opinado que la salida depende en un 95 por ciento de decisiones europeas, y sólo en un 5 por ciento de medidas nacionales, al revés de lo que parecía hace dos años. También ha coincidido con Rubalcaba en que para la UE hacer "las cosas a medias" o demorarse es sólo "hacerse trampas al solitario".
El candidato ha reiterado su advertencia de que la política de ajuste puro y duro no resolverá la crisis, sino que creará "un círculo vicioso" porque no permite el crecimiento y, al no haber recaudación, es obligado seguir ajustando. Por eso, aunque se ha mostrado convencido de que España saldrá y de que hay "indicios para el optimismo", ha advertido: de que "no es un problema de cambio de Gobierno", sino de "cambio de políticas": "Las que hemos hecho fundamentalmente eran correctas pero en estos días están mostrando sus limitaciones".
Rubalcaba ha advertido de que los mercados castigan también la falta de crecimiento y ha vuelto a mostrarse convencido de que la necesidad de acompañar ajustes con políticas de estímulo, sobre todo europeas, se abrirá paso en la UE, sobre todo a la luz de las malas previsiones económicas.
SOLCHAGA NO CREE QUE LA UE CAMBIE SOBRE LOS AJUSTES
En eso no ha estado de acuerdo Solchaga, que aunque ha estado de acuerdo con la tesis, ha cifrado entre un 1 y un 2 por ciento la posibilidad de que se imponga en la UE. En este punto, ha advertido de que para que los mercados no malinterpreten el deseo de alargar el calendario para el cumplimiento de déficit previamente hay que contar con un sistema de "cortafuegos" que garantice el valor de la deuda pública española e italiana, y para eso "lo único" que ve viable es que el BCE intervenga en los mercados secundarios y garantice el valor de la deuda.
Lo que no sería posible, ha dicho, sería insistir en "mutualizar los riesgos" --el modelo de fondo de estabilización-- puesto que si los beneficiarios tienen que ser España e Italia quedan pocos países grandes para "poner dinero". Rubalcaba ha reconocido que la actuación del BCE debería ser previa al debate sobre los ajustes, y ha insistido en que el supervisor europeo "no tiene mucho tiempo para tomar esta decisión".
PIDE A MERKEL QUE CAMBIE POR LA "OPERACION NUMANTINA" A CARA DE PERRO
El candidato ha vuelto a pedir a la UE que solucione el problema de la deuda griega, incluso ha reprochado al último Consejo Europeo que no adoptase como prioridad afrontar el problema de la deuda. Recapitalizar los bancos era necesario, ha concedido, pero la primera prioridad debió ser la deuda.
Por otro lado, ha valorado positivamente el discurso del lunes la canciller alemana, Angela Merkel, sobre todo después de los "rumores" sobre planes de una UE de dos velocidades, pero ha advertido de que ahora falta que lo convierta en realidad y diga que quiere "una Alemania europea", y no como quieren algunos sectores, "una Europa alemana".
A su juicio, "la señora Merkel tiene que cambiar", ella o quienes está dirigiendo esta operación numantina" de ajuste "a cara de perro". Así, ha abundado en su tesis de que Alemania debe tirar de la economía europea y ha confiado en que Berlín haga caso de las recomendaciones del G20 en ese sentido: "Cuanto antes lo haga mucho mejor para todos".
EL GOBIERNO "COGIÓ EL TORO POR LOS CUERNOS"
Rubalcaba ha aprovechado además para reivindicar la gestión que ha hecho el Gobierno de la crisis. Por un lado, ha defendido que si España está hoy en situación distinta a la de Italia o Grecia es porque el Gobierno "cogió el toro por los cuernos".
Por otro, ha destacado cómo en las últimas semanas ha desaparecido el "estereotipo" de acusar al Gobierno de "improvisación", porque ha quedado claro que lo que todo el mundo hace es "reaccionar" en una "crisis de mil caras". "Ves a la Merkel y a Sarkozy, que son una pareja real que cada semana se reúnen para improvisar, ves a Obama improvisando", ha ironizado.
El candidato ha defendido que para salir de la crisis son necesarias medidas en el ámbito mundial, europeo y nacional y, en su programa más doméstico, ha aludido a sus planes de generar empleo con dinero público, a la reforma energética y a la lucha contra el fraude fiscal. En este punto, ha juzgado "exagerada" la estimación de los inspectores de Hacienda de que podrían recaudarse 20.000 millones con la prohibición de pagar en efectivo facturas de más de 3.000 euros.
Rubalcaba ha estado acompañado, además de por Solchaga, por el que fuera su compañero en el Gobierno Javier Solana, que ha considerado necesario que en la mesa de las discusiones europeas haya gente con "sentido común" como el dirigente socialista y ha reivindicado la necesidad de una mayor eficacia de la democracia. La exministra Cristina Narbona, el ministro Valeriano Gómez, su jefa de campaña Elena Valenciano y el economista Emilio Ontiveros han arropado también a Rubalcaba.
Ontiveros ha sido el encargado de iniciar el acto y ha subrayado que compatibilizar saneamiento fiscal con estímulos al crecimiento es lo que los economistas vienen reclamando. De hecho, ha avisado de que España puede crecer este año sólo entre un 0,6 y un 0,8 por ciento del PIB, y con el riesgo de crecer aún menos el año que viene, y con tasas de paro que lleguen al 21 por ciento.