BARCELONA 2 Nov. (EUROPA PRESS) -
Las elecciones catalanas han dado como vencedor a Convergencia i Unió liderada por Artur Más que obtendrá 48 diputados, aunque menos de los esperados, por lo que la formación de un gobierno de CiU será más difícil por la pérdida de escaños socialistas y el mantenimiento de ERC con 21 escaños, y se vislumbra la reedición del tripartito. La sorpresa de la jornada han sido los tres escaños obtenidos por Ciutadans superando por los pelos el 3 por ciento.
En los próximos 10 días deberá ya elegirse la mesa del Parlament de Catalunya, con lo que las negociaciones entre socialistas y sus socios del tripartito, republicanos y ecosocialistas, han comenzado esta misma noche. También el PSC ha mantenido contactos con CiU.
El resultado electoral se ha caracterizado también por una menor participación ciudadana (57 por ciento frente al 62,54 de las anteriores autonómicas), que han perjudicado en mayor medida a los socialistas que han perdido 245.000 votos con relación a las anteriores elecciones autonómicas, Esquerra Republicana que ha obtenido 131.000 votos menos, CiU que ha perdido 96.000 y el Partido Popular que también ha perdido 80.000. La formación ecosocialista ICV es la única que ha ganado votantes (40.000) y lógicamente la nueva formación Ciutadans que ha conseguido cerca de 90.000 votos y que es la primera vez que se presenta en una campaña electoral. Ciutadans han recogido los votos del PP y del PSC, habiendo obtenido sus mayores porcentajes en Barcelona-ciudad y su cinturón.
Convergencia i Unió no ha conseguido su objetivo principal que es alcanzar una "mayoría suficiente" para poder gobernar solos y con pocas hipotecas, lo que hubiera conseguido de haber alcanzado un resultado por encima de los 54 escaños. Con una participación del 57 por ciento, superior a la prevista durante la campaña, y las críticas recibidas a una campaña "excesiva" con el vídeo del tripartito y su firma notarial de no votar al PP, no ha conseguido el voto útil que esperaba de la derecha, ni ser la alternativa total al tripartido.
En la capacidad de negociación de Mas y su equipo está ahora poder ser éste presidente de la Generalitat y conseguir una mayoría en una investidura que podría tener muchas fórmulas, entre ellas un apoyo indirecto socialista, un apoyo de Esquerra (matemáticamente puede hacerse un gobierno CiU-ERC), o un tripartito de base parlamentaria CiU-PSC-ERC.
El tripartito, después de las elecciones de hoy podrá reeditarse, pero con el principal partido debilitado y el retroceso de Esquerra Republicana ponen en manos de los ecosocialistas y ex comunistas de Joan Saura un peso superior, que es mirado con recelo por la clase empresarial. Mas se ha manifestado dispuesto a liderar un "gobierno fuerte", pero en este mes de noviembre se verá cuales son los pactos que sabrá articular Artur Mas alrededor de su formación. Ni PSC, ni PP, como tampoco CiU, podrán olvidar el éxito de Ciutadans, una formación nueva y muy incómoda al "stablishment" político catalán.
En cuanto a los socialistas, las pérdidas de voto han sido generalizadas por toda Catalunya, y de modo muy particular en Barcelona-ciudad, donde CiU ha ganado al PSC, tras superar el 29 por ciento de los votos mientras que el PSC ha bajado hasta el 24 por ciento, perdiendo seis puntos. En la Ciudad Condal, CiU ha mejorado sus votos en prácticamente todos los distritos, mientras el PSC ha retrocedido en casi todos, especialmente en los barrios populares de Nou Barris y Sant Martí. Ciudadans, sin embargo, han conseguido un 4,51 en caso todos los barrios, tanto de base socialista como burguesa.
Las pérdidas de votos socialistas se han localizado más fuertemente en el cinturón barcelonés, donde el PSC ha perdido entre 4 y 7 puntos porcentuales, en ciudades como Badalona, Sant Boi, Santa Coloma, Castelldefels, Terrassa, Sabadell, L'Hospitalet de Llobregat y Sant Feliu de Llobregat, entre otros. Sólo en Cornellà, donde el candidato socialista José Montilla fue alcalde, el PSC sólo ha retrocedido un punto.
Los resultados socialistas debilitan al partido y a su líder Montilla, quien ha aparecido ante los medios leyendo un comunicado y sin atender a preguntas como los otros candidatos. Montilla, sin embargo, no ha aclarado con quién puede gobernar, sino que afirmó trabajar por un gobierno catalanista "de progreso".
En cuanto a Ezquerra Republicana, donde más votos ha perdido ha sido en Barcelona provincia, con una pérdida de 2,5 puntos y dos diputados, y también en Girona con la pérdida de 2,6 puntos, y en Lleida con 2,2 puntos, aunque no le ha supuesto la reducción de sus siete escaños que tenía en ambas circunscripciones. Donde mejor ha aguantado Ezquerra Republicana ha sido en el feudo de Carod-Rovira, en Tarragona, donde la formación nacionalista sólo ha perdido 1,4 puntos.
En cuanto al Partido Popular, se ha notado en la noche electoral a un Piqué dolido por la aparición de los tres escaños de Ciutadans, pues sin ellos Piqué hubiera mejorado los resultados de las anteriores autonómicas. Piqué se ha lamentado de la baja participación, lo cual ha favorecido la presencia de Ciutadans en el Parlament, y el hecho de que en las campañas electorales no se discuten temas que interesan a los electores, y los partidos prefieren montar espectáculos y palabrería.
Iniciativa per Catalunya, liderada por Joan Saura, ha conseguido incrementar un tercio sus escaños, y conseguir por vez primera un diputado en Lleida. Su única opción es la reedición del tripartito, con PSC y ERC, dado que CiU ha dicho que no pactarán con ellos.