SEVILLA 11 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla ha dictado una sentencia por la condena a un hombre, A. P. C., de 35 años, a cuatro años de prisión por un delito de homicidio intentado al apuñalar al conductor de un vehículo contra el que colisionó en Dos Hermanas (Sevilla), cuando el procesado conducía bajo los efectos de las drogas. Además, deberá indemnizar a la víctima con 45.000 euros.
La vista oral por el caso se celebró el pasado 1 de marzo, sesión en la que el acusado se conformó con la petición de pena realizada por el ministerio fiscal de cuatro años de prisión, que inicialmente ascendía a seis años, petición que ahora ha sido confirmada por el Tribunal en la citada sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press.
Los hechos sucedieron sobre las 22.55 horas del 9 de mayo de 2004 cuando el inculpado conducía su coche por Dos Hermanas y, al girar para entrar en la calle Montelirio, invadió el carril contrario, impactando su vehículo con otro de marca Opel y conducido por E. A. F. En el mismo viajaban también otras tres personas. Este último vehículo salía de la citada calle para incorporarse a la avenida Torre Doña María.
Tras el impacto, los ocupantes del Opel bajaron del mismo, mientras el inculpado les dijo que le iba a dar la documentación, pero no llegó a hacerlo, sino que se marchó rápidamente del lugar en su coche.
Ante la situación, el conductor del Opel regresó a su turismo y siguió al acusado, dándole alcance a 500 metros, a la altura de un kiosco situado en la zona de Los Puntales de Dos Hermanas, donde ambos mantuvieron una discusión acerca del accidente. Entonces, el inculpado sacó una navaja de unos 8 centímetros de filo y 4 de diámetro, con la que "con ánimo de acabar con la vida" del citado conductor, le asestó diversos navajazos, causándole dos heridas. Después, se dio a la fuga a bordo de su vehículo.
Malherido, el conductor E. A. F. subió a su coche, que logró conducir de vuelta hasta donde se encontraban sus acompañantes, que lo evacuaron hasta un hospital. Como consecuencia de la agresión, requirió tratamiento quirúrgico, curando en 30 días, periodo en el que estuvo impedido para sus ocupaciones habituales. Como secuelas, le quedaron varias cicatrices.
Durante los hechos, el inculpado tenía levemente alterada su capacidad de entender y querer por consumo de estupefacientes, hecho que se consideró probado y que ha sido considerado como atenuante. En el escrito de acusación pública se hacía constar que el inculpado se halla en prisión preventiva por esta causa desde el 23 de julio de 2004.