VALENCIA 2 Nov. (EUROPA PRESS) -
El vicepresidente del Consell, Víctor Campos, expresó hoy su preocupación por el "precio" que pueda pagar el Ejecutivo estatal debido a un "gobierno inestable" en Cataluña y que, de esta manera, José Luis Rodríguez Zapatero "vuelva a hacer concesiones" y a ceder a "chantajes" en contra de los intereses valencianos.
Campos, que realizó un balance sobre los resultados de los comicios en Cataluña, expresó su deseo de que la consecuencia para los ciudadanos valencianos "no sea la concesión una vez más de privilegios a la política del Gobierno de Cataluña que perjudiquen a los intereses y las inversiones en el resto de España y, en este caso, en la Comunitat Valenciana".
El vicepresidente del Consell manifestó que el resultado de los comicios "sigue siendo un mapa político inestable y lleno de incertidumbres", que, a su juicio, "dará como consecuencia previsiblemente gobiernos sustentados en la demagogia política y preocupados más de cuál es su papel y el beneficio que cada uno de los partidos pueda obtener que en los problemas reales de los ciudadanos".
Recalcó que esto "lo han decidido los ciudadanos de Cataluña" -- "seguir teniendo gobiernos inestables y que poco benefician la buena gestión de los intereses de los ciudadanos", recalcó--, por lo que sobre ello, precisó, "no tenemos nada que decir, salvo que para conseguir ese gobierno necesariamente inestable el débil gobierno del presidente Zapatero vuelva a hacer concesiones y vuelva a asumir chantajes que puedan perjudicar en este caso a la Comunitat".
Según indicó el vicepresidente, "ya lo ha hecho en los últimos años y esperemos y confiemos en que la consecuencia para los ciudadanos de la Comunitat de estas elecciones no sea la concesión, una vez más, de privilegios a la política del Gobierno de Cataluña que perjudiquen los intereses y las inversiones en el resto de España y, en este caso, en la Comunitat".
Campos incidió en que desde el Consell "sabemos que es un mapa inestable, pero no sabemos quién va a gobernar y cómo", a lo que añadió que quien vaya a gobernar "no nos preocupa". En cambio, "el precio que se pueda pagar por parte del gobierno de España para un determinado gobierno sí que nos puede preocupar", aseveró.
"FRACASO ESTREPITOSO" DE LOS SOCIALISTAS
Asimismo, destacó la "bajada espectacular" del PSC en número de votos, con 250.000 sufragios y cinco parlamentarios menos en tres años, según señaló, y afirmó que en un partido con un millón de votos, significa "perder el 25 por ciento de su electorado", lo que calificó de "fracaso electoral estrepitoso" del PSOE y del presidente del Gobierno, ya que éste dijo, "se había implicado de una manera muy directa y muy participativa" en la campaña electoral.
"No sólo se había implicado en la decisión de quitar y poner candidato al arrinconar al hasta ahora presidente Pasqual Maragall" para sustituirlo por un miembro de su gobierno, José Montilla, en una "clara apuesta personal de Zapatero en la política catalana", sino también en la propia campaña electoral "asistiendo a gran número de actos y casi liderando la campaña del partido socialista en Cataluña", señaló.
Además, afirmó que lo "más preocupante" y "llamativo" es el alto nivel de abstención --situada por encima del 43 por ciento--, que achacó al "desencanto" que se vive en Cataluña debido a la "inestabilidad política" generada por el tripartito.
También subrayó que la abstención se produzca "en una comunidad donde su clase política se ha distinguido y se distingue por mantener siempre un alto grado de tensión mediática y en sus apuestas políticas, trascendiendo en numerosísimas ocasiones el ámbito catalán y convirtiéndose en políticos con mucha repercusión a nivel nacional".
Insistió en que el hecho de que después de "todo ese protagonismo, un porcentaje tan importante de ciudadanos" --apuntó que desde 1992 "no se conocía en Cataluña ese nivel de abstención"-- "haya decidido no concurrir a las urnas, recién aprobado el Estatuto de Autonomía y con el clima que allí se vive" es, a su juicio, "prueba del desencanto que en los ciudadanos de Cataluña está produciendo la inestabilidad política generada por el tripartito y por un campaña electoral con bastantes cosas que se hubiesen podido evitar".