CEUTA 15 Dic. (EUROPA PRESS) -
El Cronista Oficial de Ceuta, José Luis Gómez Barceló, ha elaborado a instancias de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno autonómico que preside Juan Vivas (PP) un informe sobre el patrimonio histórico y cultural local que se ve afectado por la Ley de la Memoria Histórica en el que propone convertir el Llano Amarillo, el más relevante y valioso de todos los elementos vinculados al franquismo existentes en la ciudad, en "un homenaje de concordia entre los bandos enfrentados".
Además, Gómez Barcelo sugiere que no sería necesario eliminar más que un par de nombres de calles y propone colocar placas explicativas junto al monumento al Convoy de la Victoria, que conserva las supuestas huellas de Franco, un monumento de 1939 que "carce de valor y ha sido muy maltratado". "Si se desea mantener, lo lógico sería colocar una placa en la que se explicara lo que conmemora con un lenguaje actual y respetuoso con la Ley". Idéntica solución se propone para el mástil del Cañonero Dato, que fue donado por el Ministerio de Marina.
"La ley tiene repercusión en el plano cultural y, más concretamente, en el patrimonial, que nos afecta en Ceuta, a la vista de su artículo 15", advierte el Cronista en su informe, a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso Europa Press y en el que se recuerda que son las administraciones públicas las competentes "para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura" excepto cuando sean "de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados" o en las que concurran "razones arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la Ley".
De todos los elementos monumentales susceptibles de verse afectados por la Memoria Histórica en Ceuta el más sobresaliente de todos es el del Llano Amarillo, levantado en 1939 en Ketama para conmemorar las maniobras celebradas en aquel lugar por el Ejército español en 1936 como preludio al Golpe de Estado. Posteriormente fue trasladado a Ceuta y reconstruido. Cedido a la ciudad, está en suelo municipal.
"Por su valor ha sido destacado como una importante obra del movimiento moderno en diferentes obras de arquitectura", subraya Gómez Barceló, quien opina que "la solución para este monumento, con valores indiscutibles demostrados por la bibliografía nacional, está en la retirada de la pieza con el nombre de Franco y del escudo de la Falange, los cuales no aparecen en fotografías como la conservada en el Archivo General de Tetuán de 1942".
Igualmente, el cronista sugiere la "transformación" de las escaleras que dan acceso al monumento "en un gran mural escultórico, pictórico o de cerámica en el que representar un homenaje de concordia entre los dos bandos enfrentados en la Guerra Civil". "Más sencillo aún", apunta Gómez Barceló como tercera opción, sería "cambiar la fecha del 18 de julio de 1936 por la del 1 de abril de 1939, que significa el fin de la guerra, que no la conmemoracion de su inicio".
RETIRADA DE NOMBRES DE CALLES
El cronista oficial sólo propone retirar de la vía pública los azulejos que dan nombre a calles y bloques de la Barriada Sanjurjo con alusiones "a batallas de la Guerra Civil" y el de la vía 'Alférez Provisional'. En cambio opina que podrían mantenerse los del General Aranda, que fue jefe de la masonería en Ceuta implicado en un golpe de Estado contra Franco, y el de Queipo de Llano, comandante general local en 1923 y entusiasta valedor del Hermanamiento con Lisboa.
Además, en relación con el nomenclátor de las calles se recomienda "admitir" propuestas de represaliados para denominar nuevas calles y mantener nombres de caídos del bando nacionalista como Teniente Reinoso o Capitán Claudio Vázquez. Sí se insta a "pedir" a empresas como Telefónica, obras públicas o alumbrado que "sustituyan" las placas metálicas que tienen en la calle "con el escudo de España de la dictadura".
En una línea similar se plantea "ocultar, pero no destruir" las cerámicas encargadas y colocadas en honor a los funcionarios municipales que murieron en la Guerra Civil y que podrían destruirse de ser retiradas y tampoco quedarían bien "con otras inscripciones de los funcionarios represaliados por el Régimen dictatorial o con una explicación alusiva a su existencia".
Sobre los elementos que son propiedad de la Iglesia --los mantos de los Interventores de Marruecos y el negro de la Virgen de África, ambos con escudos de la Dictadura; y la Lápida de los Caídos-- o que están colocados en templos islámicos --una placa ubicada en la mezquita de Muley El Mehdi-- se señala que quienes deben decidir sobre ellos son la jerarquía eclesiástica y las autoridades religiosas musulmanas.