MADRID, 24 (EUROPA PRESS)
Sergio Ríos, el exchófer de Luis Bárcenas, ha admitido como acusado por la 'Operación Kitchen' que informó al comisario jubilado José Manuel Villarejo sobre las actividades de Rosalía Iglesias, la esposa del extesorero 'popular'.
Ríos ha relatado ante el tribunal de la Audiencia Nacional que fue captado por Villarejo como confidente de la Policía Nacional, durante su declaración en el juicio por el presunto operativo parapolicial orquestado por el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para robar información sensible a Bárcenas y obstaculizar, supuestamente de esa forma, las investigaciones sobre la existencia de una contabilidad opaca en el seno del partido.
Ríos ha señalado que le pidieron que "no obstacularizara los seguimientos" a Iglesias y que "facilitara los lugares a donde" llevaba a la esposa de Bárcenas, así como "las personas con las que se reunía, los números de teléfono que pudiera tener de prepago y las matrículas de los vehículos" que utilizaban.
"Las mismas labores de un conductor, pero simplemente informar cómo parte de trabajo", ha descrito Ríos, para quien la Fiscalía reclama 12 años de prisión.
Ríos ha precisado que su trabajo para Bárcenas se limitó "exclusivamente, como conductor", aunque una vez Bárcenas le encargó trasladar cajas desde su despacho en la sede del PP hacia el talle de restauración donde trabajaba la mujer del extesorero.
Aunque ha reconocido que algunas veces habría realizado recados menores para la familia y que, además, en una ocasión trasladó cajas desde el despacho de Bárcenas en la sede del PP en la madrileña calle Génova, hasta el taller de restauración donde trabajaba la esposa del extesorero.
VILLAREJO, "CAPTADOR DE FUENTES"
El entonces chófer de Bárcenas ha relatado que en un primer momento fue el comisario Enrique García Castaño, para quien la causa se archivó por motivos médicos, quien trató de captarle como fuente, pero pensó que "era un detective privado" porque "en ningún momento se identificó como policía".
Ríos llamó entonces al comisario Andrés Gómez Gordo, también acusado en este juicio, al que había conocido con anterioridad y quien le trasladó que le iba a presentar a un comisario.
El exchófer de Bárcenas ha relatado que se reunió con Gómez Gordo en un descampado y este le presentó a Villarejo, aunque él no supo quien era "hasta después de muchos años" porque el comisario jubilado se presentó como "Tomy".
Villarejo le dijo que era "captador de fuentes" y que sería su "controlador" si aceptaba colaborar con la Policía, ha dicho. Ríos ha indicado que fue en la segunda reunión con Villarejo cuando aceptó "colaborar con la Policía Nacional".
Asimismo, ha asegurado que el comisario jubilado le explicó que "había una figura dentro del Cuerpo Nacional de la Policía, que era el confidente momentáneo, o sea, para una única operación".
Según la versión de Ríos, Villarejo le proporcionó "unos teléfonos "ilocalizables" y sin Internet que en el argot policial se conocen como "canutos".
A través de ellos informaba de "cualquier tipo de problema que tuviera", de "algún tipo de sospecha" sobre temas relacionados "con los testaferros", de "una reunión" o de "una cena con personas de aspecto nórdico", ha detallado Ríos.
El chófer ha asegurado que se comunicaba con Villarejo "al final de la tarde del día, a los dos días o cada tres días" y que en alguna ocasión se reunían en puntos acordados.
Ríos ha declarado que como prestación por este trabajó recibía 2.000 euros mensuales y que se le proporcionó una pistola, ya que tenía licencia de armas, cuando detectó "seguimientos en el entorno" de su familia.
GARCÍA CASTAÑO ERA "LA PARTE TÉCNICA"
Sobre el tratamiento de la información acerca de Bárcenas, Ríos ha señalado que Villarejo le dijo que "había que dársela" a él y no a García Castaño porque el segundo "era la parte técnica".
Así, ha continuado su relato señalando que mantuvo contactos con Gómez Gordo porque "se interesó" por su situación personal y le mostraba sus ánimos.
Sin embargo, preguntado por la Fiscalía si trasladaba información de Bárcenas a Gómez Gordo, el exchófer ha indicado que "tenía prohibido informar de nada de este tipo de investigación con cualquier otra persona que no fuera Villarejo".
"Con Gómez Gordo solamente traté tres meses, durante este tema. Lo único que tenía de misión era vigilar dos vehículos de gran cilindrada que tenía Bárcenas", ha explicado.
Esos tres meses de los que ha hablado Ríos son los mismos que los que el Gómez Gordo estuvo "de controlador de la fuente". Es decir, se trata del periodo en el que ese comisario sustituyó a Villarejo en los pagos al exchófer.
ENTREGÓ 5.000 EUROS AL COMPAÑERO DE CELDA DE BÁRCENAS
Siguiendo el interrogatorio del Ministerio Fiscal, Ríos ha reconocido que "se le solicitó un contacto con una persona para entregarle 5.000 euros". Se trataba de Isidro Sánchez, que fue compañero de prisión de Luis Bárcenas.
El exchófer ha querido incidir en que se negó "de plano" hasta que Villarejo le conminó a que accediera: "¿Por qué tenía que reunirme yo con un recluso, sabiendo que había una investigación policial?"
Como él lo rechazó, le preguntó a Rosalía Iglesias si iba a ir ella u otra persona, a lo que la mujer le pidió "por favor" que fuera él y que "simplemente" había que darle 5.000 euros. "Se lo entregué yo personalmente", ha indicado, y ha explicado que le hizo firmarle en una servilleta.
Sergio Ríos ha expuesto que Iglesias no le quiso "dar explicaciones", que le indicó que "simplemente era un recluso de permiso" y que el encargo consistía en "algo de Internet".
"De hecho, a Villarejo no le pude informar nada más que era eso, que era una entrega controlada de dinero a un recluso por parte del señor Bárcenas desde el interior de prisión. Nada más", ha concluido sobre este extremo.
Asimismo, el exconductor ha negado que se le haya facilitado la entrada al Cuerpo Nacional de Policía tras esta colaboración. Villarejo "siempre me animó, pero a mí no me facilitó nada, es imposible", ha respondido Ríos a preguntas del Fiscal.
Además, también ha rechazado haber entregado a Gómez Gordo los teléfonos y la tablet de Bárcenas, que supuestamente fueron volcados por la Policía en un restaurante del centro de Madrid en octubre de 2013.