FAES dice que la Constitución no es un problema y que lo que puede mejorar son los "actores" del proceso político

José María Aznar clausura el III Foro #IDEASFAES en Valencia
Francisco Martínez/EUROPA PRESS - Archivo
Publicado 27/12/2018 14:36:52CET

Destaca la calidad de la democracia española, en contra de lo que dice la "tensión secesionista que intenta desprestigiar"

MADRID, 27 Dic. (EUROPA PRESS) -

La fundación FAES, que lidera el expresidente del Gobierno José María Aznar, ha defendido este jueves que "al contrario de lo que muchos afirman, la Constitución no es parte del problema (de España), sino la esencia de la solución" y que donde se dirigen las críticas de las encuestas de cultura política es más bien hacia "los actores que gestionan el proceso político día a día".

Es más, asegura que la ciudadanía no está a favor de modificar la Constitución y que no hay evidencia empírica de que haya "amplios porcentajes de la población" con esas tesis.

Con motivo del 40 aniversario de la Carta Magna, la fundación ha publicado un análisis, firmado por Eduardo Fernández Luiña, en el que hace hincapié en que la Constitución ha sido "pilar jurídico e institucional para uno de los sistemas políticos en transición a la democracia más exitosos del planeta" y piedra angular de una calidad institucional sin la que difícilmente puede explicarse la calidad de vida.

De hecho, recalca que no han sido muchas las naciones que han conseguido una sociedad pacífica (España es uno de los países más seguros del mundo), saludable y con buenas perspectivas de futuro en caso de tomar las decisiones políticas adecuadas.

Además, defiende la calidad del sistema democrático español y, para ello, utiliza el índice Democracy Index del semanario británico 'The Economist'. En el informe del año 2017, España obtuvo una puntuación general de 8,08 sobre 10, lo que sitúa a España como democracia "plena".

"El dato no es baladí, sobre todo en estos momentos en los cuales nuestro sistema liberal democrático se encuentra amenazado por una tensión secesionista que intenta desprestigiar constantemente (hacia adentro y hacia fuera) el nivel y la calidad de nuestra democracia", argumenta.

Dentro de ese índice, España obtiene el mejor resultado en el primero de sus apartados, 'Pluralismo y procesos electorales', con 9,17 puntos (sobre 10) y en 'Libertades civiles' un 8,82. La peor nota es la del apartado 'Funcionamiento del Gobierno', con un 7,14 puntos frente al 10 de países como Dinamarca o Nueva Zelanda.

BUEN FUNCIONAMIENTO DE LA JUSTICIA

Y además, recalca que España obtiene muy buenos resultados en ámbitos "donde muchos ciudadanos suponen la existencia de graves problemas", como es el funcionamiento de la Justicia.

En este punto, afirma que desde que comenzó "la amenaza independentista catalana", las críticas al funcionamiento y composición del organismo judicial han sido innumerables y que, aunque nadie niega que la Justicia necesita mejoras (y presupuesto), la calidad de la Justicia está fuera de duda cuando se aplica la óptica comparada. Otro índice, el llamado Índice de Estado de Derecho, sitúa a España entre los veinticinco mejores países del mundo (en el 23).

Eso sí, admite que España no está exenta de problemas y desafíos, y afirma que el sistema político "debe ser consciente de las amenazas" que existen tanto a la "forma de vida" como a la prosperidad y el bienestar de los españoles.

Entre las asignaturas pendientes, habla de "una mejor protección de las libertades económicas y con la promoción de acciones decididas en la lucha contra la corrupción".

Con todo, concluye que "España tiene todo para ser una gran nación. En la actualidad" y un potencial "reconocido por muchos dentro y fuera" de las fronteras, así que llama a aprovechar los próximos años para "sanear el sistema y mantener la calidad" ha definido al sistema político constitucional desde 1978.

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