VALLADOLID, 18 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Fiscalía de Valladolid solicita inicialmente una pena de tres meses de cárcel por delito de acoso sexual contra un joven de 26 años e iniciales iniciales P.S.H, ex trabajador de una empresa radicada en el Parque Tecnológico de Boecillo que, supuestamente, durante casi dos años se dedicó a remitir a una compañera de trabajo numerosos correos electrónicos conminándola a salir con él o, como así recogía el último de los mensajes, atenerse a las consecuencias.
En su escrito de calificación provisional, la acusación pública califica los hechos de delito de acoso sexual (artículo 184.1 del Código Penal) y, amén de la pena privativa de libertad, solicita la prohibición de que el acusado se aproxime a su víctima a no menos de 200 metros por espacio de 4 años y que la indemnice con 3.000 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.
La víctima, quien se encuentra representada por la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Valladolid (ADAVASYMT), comenzó en julio de 2003 a recibir correos electrónicos en su ordenador de parte del imputado, quien compartía con ella departamento en la misma empresa y pretendía iniciar relaciones.
Así, a cada declaración de amor del acusado y la correspondiente negativa de la pretendida siguieron distintos correos electrónicos hasta que el último de ellos, en abril de 2005, llevó a la mujer a tomar una decisión drástica tras leer horrorizada que el mensaje le ofrecía que eligiera entre "sexo o violencia", así como que se atuviera a las consecuencias si no optaba por la primera de ambas opciones.
MODIFICACIONES DE LA PROPIA VICTIMA
Del último mensaje fueron testigos tanto el jefe de ambos como el resto de compañeros, ya que la destinataria optó por reenviárselo a todos ellos para ponerles al corriente de la situación. El supuesto autor, que fue finalmente despedido, reconoce haber escrito correos a su compañera pero rechaza el contenido del último y alega que la denunciante introdujo sustanciales modificaciones.
Sin embargo, un informe pericial realizado por un ingeniero informático ha ratificado que los mensajes recibidos por la víctima se corresponden con los remitidos por el imputado y descartan que el polémico correo de abril de 2005, el que ofrecía "sexo o violencia", fuera fruto de modificaciones introducidas a posteriori por la compañera de trabajo.